INFORME DEL 28 DE FEBRERO
Domingo, 28 de Febrero de 2010 20:34
Juan Carlos Neves
LOS FRUTOS DE LA IRRESPONSABILIDAD Queridos amigos: El terremoto que asoló Chile nos puso cara a cara con la vulnerabilidad de nuestra humana existencia. La tierra sobre la que vivimos y el mar a través del cual nos comunicamos están apoyados en placas que se desplazan y entrechocan creando fenómenos destructivos de tremenda intensidad. Estamos inmersos en masas de aire que generan violentos temporales, ciclones, tornados y cuyo aumento de temperatura, aun en unos pocos grados, pone en riesgo nuestra supervivencia como especie. En un escenario de tal inestabilidad sería esperable que seres racionales centraran sus esfuerzos y su inteligencia en procura de mejorar las condiciones de seguridad y bienestar con que coexisten en el planeta que es su espacio vital. Sin embargo tanto en el plano internacional como en el interno la agresividad y la ambición enturbian las relaciones humanas y la solidaridad sólo se despierta cuando la catástrofe se ha abatido sobre una comunidad, generalmente con efectos irreversibles. Entretanto, los dirigentes de muchas naciones actúan irresponsablemente, afectando el medio ambiente, rompiendo las reglas de convivencia en su afán de incrementar rápidamente sus recursos, como han hecho los británicos con su búsqueda petrolera en aguas malvineras, y burlándose de las instituciones que dan estabilidad a los regímenes internos que son los que otorgan legitimidad a sus gobiernos, como vemos frecuentemente en la Argentina. Ejemplos manifiestos de esa irresponsabilidad los hemos tenido en buen número en nuestro país en la semana que pasó. En lo internacional nos sorprendieron las expresiones de la señora presidente que autoconstituida en vocera de la comunidad latinoamericana le enrostró al presidente de los Estados Unidos de Norteamérica el haber defraudado las expectativas regionales. Esa agresión gratuita afecta los intereses nacionales ya que la relación con la primera potencia económica y militar del mundo tiene indudable importancia y sólo se justifica en caso que la dignidad o la soberanía nacional estuvieran en juego. Pero parece que todo el problema fue porque el gobierno de los Estados Unidos no compartió la postura del gobierno argentino en el caso de Honduras. Se puede especular con que la señora presidente tuvo la intención de agradar a Chávez o de provocar la simpatía de los grupos de izquierda nacionales pero en cualquier caso fueron comentarios inapropiados y que sin duda no hubiéramos aceptado si fuera el presidente Obama quien se permitiera juzgar nuestra política exterior. No menos incongruente resulta ignorar la muerte por desnutrición provocada por una huelga de hambre del preso político cubano Zapata Tamayo que pone de manifiesto la parcialidad e hipocresía del supuesto compromiso nacional de nuestro gobierno con los derechos humanos. Esa política no incluye evidentemente a dictaduras comunistas como la de los Castro o regímenes socialistas como los de Venezuela y Bolivia y por lo tanto no es una política sincera ni responsable. En el plano interno la irresponsabilidad fue la nota dominante en la sesión del Congreso en que debían constituirse las comisiones del Senado. Las oposiciones no lograron alcanzar el quórum porque el ex presidente y ahora senador Carlos Menem faltó a la sesión. Menem adujo que no había sido consultado previamente respecto de su posición, que lo habían ignorado y que no había firmado acuerdo alguno. Lo que no explicó y parece que a pocos parece importarle es el fundamento para quedarse jugando al golf en La Rioja cuando tenía que estar trabajando en el senado. A un senador se le paga una dieta más que generosa, se le otorgan fueros y goza de numerosas prebendas para que cumpla la función para la que fue elegido. Puede votar de distinta maneras, abstenerse o retirarse, si esa es su posición política. Pero no tiene derecho a faltar a su trabajo y hacerlo ostensiblemente sin causa fundada. Su actitud demuestra lo poco que le importan las instituciones y una egolatría que lo hace sentir por encima de cualquier obligación como funcionario y ciudadano. Esa actitud lo iguala con Néstor Kirchner y con Cristina Fernández y demuestra mejor que cualquier análisis económico o político el porqué nuestro país sufre decadencia y postración. Es por la sucesión de dirigentes sin vocación de servicio ni amor a la patria que no trepidan en poner su interés personal por sobre todas las cosas. Otro gesto de irresponsabilidad lo dieron los senadores oficialistas al retirarse masivamente de la sesión cuando advirtieron que las oposiciones reunidas no alcanzaban el quórum por sí mismas. Rompieron así un acuerdo trabajosamente alcanzado y dejaron reducida las relaciones en el Senado a una cuestión de poder. El mensaje fue: si pueden imponernos la fuerza del número lo harán, pero nosotros, el oficialismo, nunca debatiremos ni acordaremos si podemos evitarlo. Tremendo mensaje, por cierto, si pensamos que estamos en un sistema democrático y civilizado. Los ejemplos de irresponsabilidad agobian. Se sigue mintiendo con las estadísticas inflacionarias, se sigue pretendiendo hechar mano de las reservas para mantener un nivel de gasto público desmesurado y se sigue ignorando el clamor ciudadano por seguridad entre otros muchos ejemplos. El futuro próximo nos mostrará un tironeo cotidiano en el Congreso, votos que se cotizan sin disimulo y un proceso inflacionario que ya es imparable. Pero esto no es producto de ninguna conjura ni de un trágico terremoto. Es simplemente el fruto de la irresponsabilidad de los dirigentes que engañaron a los ciudadanos con imágenes creadas por agencias de publicidad e ilusiones de vida fácil que ignoran que la única forma de progresar es con trabajo, esfuerzo y honestidad. Un abrazo para todos. Juan Carlos Neves, presidente de Nueva Unión Ciudadana
INFORME DEL 14 DE FEBRERO
Lunes, 15 de Febrero de 2010 01:04
Juan Carlos Neves
LA MALA PALABRA Queridos amigos: Para describir el eje de la realidad política nacional en esta semana se hace imprescindible pronunciar una mala palabra. La palabra en cuestión es AJUSTE y tiene tan alto calibre y serias connotaciones que nadie se atreve a pronunciarla a pesar que todos saben que las acciones que dicha palabra sintetiza constituyen la única salida para controlar una desbordante inflación y una lenta pero inexorable marcha hacia el incumplimiento de los compromisos financieros del país. “Ajustar”significa simplemente reducir el gasto público para que sea compatible con los ingresos presupuestarios. ¿Por donde empezar? Puede ser por los 1000 millones de pesos de pérdida de la Aerolínea estatal. O por los 600 millones que le cuesta al Estado financiar la televisación del fútbol. O por suprimir los aportes que permiten al gobierno hacer que se escriba en cada boleto de colectivo o ticket de subterráneo o boleta de servicios públicos privatizados, la frase “este servicio es parcialmente subsidiado por el Estado”. O generando empleos genuinos que reemplacen a las “cooperativas” estatales por las que se pelean literalmente los intendentes del conurbano y las agrupaciones piqueteras. Los gastos se pueden reducir por muchos caminos sin afectar el empleo o el crecimiento pero el gobierno no está dispuesto a hacerlo. Se hace evidente que desea mantener su despilfarro hasta el último día de su gobierno y dejar el costo político del ajuste al que lo suceda, aunque ello signifique dilapidar los fondos de las jubilaciones, la recaudación de la obra social del PAMI, las reservas del Banco Central o lo que sea. Sin conciencia de país ni sentido de la responsabilidad, confiando que el desastre que deban enfrentar los que vengan haga repensar a la ciudadanía si los que hoy son cadáveres políticos hubieran podido evitar la debacle y ser nuevamente una opción a futuro. Las oposiciones entendieron la situación. Convertida la política en una mera lucha por disponer o bloquear fondos, los que aspiran a reemplazar a Cristina Fernández quieren que sea ella la que cargue con el costo de desarmar la desmesurada estructura de gastos que generó durante su gobierno y el de su marido. Todos los que sueñan con empuñar el bastón presidencial quieren evitar la terrible herencia de un país fundido y comprometido con un sistema de ocultamiento de inflación que cuando se sincere arrasará con el que tenga que enfrentarla. Si comprendemos que este es el eje de la política en estos momentos toda la confusión se aclara y las acciones cobran sentido. Las del gobierno tratando de conseguir fondos a cualquier costo, aun cuando sea de fuentes que no pueden sustentarse en el tiempo, ya que sólo se trata de mantener la ficción por dos años más. Y las de la oposición que tratan de impedir que el gobierno empeñe todo pero sin arriesgar la estabilidad institucional para que sea este mismo gobierno quien deba enfrentar el ajuste en lo que le resta de mandato. En el medio, la lucha por controlar la justicia a través del Consejo de la Magistratura o el conflicto por las Comisiones del Senado son objetivos secundarios que sirven al gran objetivo de fondo: forzar el ajuste en el 2010 para evitar que el país se funda y estalle después de la elección del 2011. La semana que pasó también nos permitió ratificar que Néstor Kirchner es el personaje más importante del oficialismo ya que de otro modo no se explica que la intervención quirúrgica de un diputado paralice al gobierno y lo ponga en vilo tal como sucedió. La señora Presidente, por su parte, sigue cada día más coloquial y sus comentarios públicos la alejan cada vez más de la imagen que su investidura conlleva. Ya ni siquiera parecen importar las formas ni mostrar sin vergüenza por donde pasa el poder real. El año del Bicentenario de la Revolución de Mayo no podía pintar peor. Con una Argentina desmoralizada, hundida en la inseguridad y plagada de disputas institucionales y políticas. Pero eso no debería sorprendernos. Así son las revoluciones y quizás por eso no sea razonable festejarlas. Podemos en cambio abrigar la esperanza que el festejo de nuestra independencia sea diferente y que al menos nos encuentre con los fondos para disputar las regatas que nosotros mismos organizamos y con las fuerzas morales para respetar las instituciones que nosotros mismos creamos. Un abrazo para todos y pongan sus ojos en el Congreso. Juan Carlos Neves, Presidente de Nueva Unión Ciudadana
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INFORME DEL 21 DE FEBRERO
Domingo, 21 de Febrero de 2010 19:36
Juan Carlos Neves
EN DEFENSA DE LA SOBERANIA Queridos amigos: “Mi país no descarta ninguna alternativa cuando se trata de defender sus intereses nacionales”. Esta aseveración fue expresada recientemente por un funcionario del Departamento de Estado de los Estados Unidos cuando un periodista le preguntó si su nación podría llegar al uso de la fuerza para la resolución de un conflicto. Fue una respuesta digna de un diplomático. No fue amenazante ni agresiva pero dejó abiertas todas las opciones para su manejo de la crisis y dejó todas las incertidumbres del lado de su oponente. Los diplomáticos argentinos en cambio se han “irritado” ante los comentarios surgidos en Gran Bretaña de que la crisis generada por la decisión unilateral de esa nación de enviar una plataforma para explorar la existencia del petróleo en las aguas de las Islas Malvinas podría tener una respuesta militar por parte de nuestro país. La actitud del gobierno argentino quita a Gran Bretaña una seria preocupación, debilita la posición de los que desaconsejan el accionar en aguas jurisdiccionales argentinas sin un previo acuerdo por los riesgos que entraña y evita el enorme gasto que significaría desplazar fuerzas militares británicas hacia el archipiélago lo que sería, sin duda, un fuerte disuasivo a los movimientos que persiguen fines económicos. Este inoportuno “rasgado de vestiduras” argentino que tanto debilita nuestra posición al limitar las alternativas de manejo de crisis obedece a cuestiones ideológicas que el gobierno antepone a los auténticos intereses nacionales. No quiere reconocer su grueso error al sostener durante mucho tiempo que Argentina no tenía “hipótesis de conflicto” cuando el conflicto de Malvinas era una realidad evidente. Quiere diferenciar su actitud “pacifista” de la acción de las fuerzas armadas en 1982 cuando reaccionaron militarmente a la provocación británica. Desea por último disimular la debilidad que ha generado privar a las fuerzas armadas de capacidad de proyección del poder militar al decidir mantener únicamente capacidades defensivas que no son aptas para generar una adecuada disuasión. Estos errores políticos se hacen evidentes al producirse una crisis y aleccionan acerca del costo de haber antepuesto rencores, revanchismos y “pases de facturas” derivados de la política interna al apoyo necesario a las instituciones que sostienen, con su poder, el accionar diplomático de la nación en el ámbito internacional. Para diferenciarnos de esas actitudes mezquinas, desde Nueva Unión Ciudadana apoyamos firmemente las medidas del gobierno para reclamar contra la actitud británica aunque sea un gobierno al que no apreciamos. Consideramos apropiado el decreto que controla el acceso a las islas a través de aguas jurisdiccionales argentinas, apoyamos los reclamos ante el Secretario de las Naciones Unidas y coincidimos con que la señora presidente busque en el ámbito del grupo Río el apoyo de las naciones americanas a nuestro justo reclamo. Si estas primeras medidas no son atendidas deberán seguir otras más fuertes como la revisión de los acuerdos de Madrid, la desaparición del “paraguas de soberanía” que permite mantener relaciones normales con Gran Bretaña a pesar del conflicto generado por la negativa de ese país en discutir el tema de la soberanía de las islas Malvinas conforme a los dispuesto por las Naciones Unidas, medidas de represalia sobre las empresas británicas y eventualmente la ruptura de relaciones. Sin dejar de afirmar que “contemplaremos todas las alternativas para defender nuestra soberanía”, sin descartar ninguna, como corresponde a cualquier país digno. Para los que piensan que Malvinas es un tema menor, imitando a los que aún en el siglo pasado dudaban de la necesidad de defender nuestra soberanía en la Patagonia, vale recordarles que a la posición estratégica del archipiélago y las riquezas ictícolas de su plataforma submarina se suma ahora la posibilidad de que sea uno de los reservorios de petróleo más importantes del mundo con todo lo que ello implica. Y sobre todo, que al defender nuestra soberanía en las islas, estamos mostrando nuestra condición de nación dispuesta a defender sus derechos, su historia y su dignidad. Si en el ámbito externo la crisis de Malvinas pone en cuestión el manejo político gubernamental, en el interno los vientos no soplan calmos. En la última semana de febrero se vivirá la antesala de la reapertura del Congreso en el que comenzarán a debatirse y cuestionarse las distorsiones políticas producidas por la concentración de poder del ejecutivo y sus avances sobre la justicia, las reservas y el federalismo. Pero la disputa no será solo en el Congreso. Para decirlo en términos sencillos “la calle está que arde” como resultado de un avance inusitado de los precios de los alimentos que el gobierno no refleja en sus índices inflacionarios pero que los ciudadanos sufren sin atenuantes. Esto se suma a las inundaciones urbanas, los cortes de calles y los asaltos con violencia y mutilaciones que la delincuencia desatada ejecuta con absoluta impunidad. A esta altura es lícito preguntarse cual de las variables descarrilará primero, entre la política, la económica y la social. Pero no nos confundamos. Ninguna de estas cuestiones, que son el producto de groseros errores en las políticas coyunturales de un gobierno a todas luces incompetente, debe hacernos olvidar de los verdaderos intereses nacionales que son los que se juegan en la defensa de los territorios soberanos y sus riquezas naturales que constituyen el compromiso para que las generaciones de nuestros hijos y nuestros nietos tengan las oportunidades que esta generación está dilapidando de la mano de la incompetencia política y la mezquindad ideológica. Un abrazo para todos. Juan Carlos Neves, Presidente de Nueva Unión Ciudadana.
INFORME DEL 7 DE FEBRERO
Domingo, 07 de Febrero de 2010 18:16
Juan Carlos Neves
Queridos amigos: El capítulo Redrado del tomo Banco Central de la novela “Apropiación de las Reservas para uso indiscriminado por parte del Gobierno”, finalizó con la renuncia del causante superpuesta con su expulsión por parte del Ejecutivo. Dejó como secuela la lección de que el Gobierno ya no puede imponer su voluntad por Decreto (por más que lo declare de necesidad y urgencia)y expuso lo difícil que leresulta a las oposiciones parlamentarias ser coherentes ante las tensiones que generan los principios frente a las necesidades o conveniencias políticas. Los ciudadanos independientes que habían hecho del Vicepresidente Cobos su referente luego de su voto en contra del Gobierno en la Resolución 125, quedaron sin dudas decepcionados ante sus confusas recomendaciones en el caso Redrado. Los dirigentes radicales volvieron a dudar de su identidad partidaria y el Gobierno lo sigue considerando un enemigo. Saldo negativo. Adicionalmente, Elisa Carrió increpó a sus aliados socialistas, disintió con los radicales y de paso marcó sus diferencias con Cobos. Pareciera que la señora Presidente y el Diputado Nestor Kirchner, ante la imposibilidad de mejorar la pésima evaluación que la ciudadanía tiene de sus personas, generan situaciones para devaluar a todas las alternativas políticas existentes de modo que cuando lleguen las próximas elecciones no quede nada en pie para poder elegir. Pero el problema de fondo, respecto de las divisas sigue vigente. Si el oficialismo logra torcer el brazo del Congreso y echa mano de esos recursos las consecuencias serán graves. La combinación de la pérdida de confianza más el aumento de liquidez que se producirá cuando esos fondos terminen de una manera u otra alimentando el gasto público disparará la ya galopante inflación y no habrá estadística fraguada del INDEC que pueda disimular esa realidad. En el frente externo la posibilidad de embargos y la falta de credibilidad completarán el cuadro de aislamiento financiero cerrando las posibilidades de la entrada de capitales y fomentando la fuga de divisas.Tarde o temprano estas tensiones presionarán sobre la cotización del dólar y obligarán al Banco Central a comprometer más reservas para frenar la corrida con consecuencias imprevisibles. Estas conclusiones eran prácticamente coincidentes entre los analistas que en distintos foros trataron el tema esta semana y las compartimos plenamente. Asimismo, no deja de ser preocupante que ya no se disimule ni se desmienta que el gobierno ejerce presiones sobre los gobernadores para que cambien el voto de sus senadores ofreciéndoles ser parte del reparto de los fondos tomados del Banco Central. El hecho que estas cuestiones se traten sin eufemismos demuestra hasta qué punto se ha perdido el pudor en lo que a ética pública se refiere. Por si quedaran dudas de esta desverguenza, la noticia confirmada de que Nestor Kirchner compró dos millones de dólares mientras el gobierno del Frente para laVictoria, al que pertenece y que es presidido por su esposa, luchaba por mantener el valor del peso en plena crisis internacional prueba que quieren anestesiarnos moralmente hasta que ya nada nos sorprenda ni nos importe. Por nuestra parte sostendremos en todos los foros y con todas nuestras fuerzas que el llamado “Fondo del Bicentenario”, de concretarse, será destructivo para la nación por lo que debe ser vetado. Mientras tanto, en esta era de las comunicaciones, el mundo no deja de hacernos conocer sus mensajes de forma clara y contundente. En Venezuela, el poder de Hugo Chavez enfrenta una resistencia creciente a su modelo socialista decimonónico, mal llamado del siglo XXI. Sus métodos consistentes en concentrar el poder en el ejecutivo, estatizar empresas, dilapidar divisas obtenidas por la venta de productos primarios como el petróleo persiguiendo proyectos polítcos personales, cerrar medios de comunicación independientes y perseguir a políticos opositores, llevaron al país a un nivel de colapso por incompetencia de tal magnitud que una parte significativa de la sociedad le está pidiendo la renuncia. Esta realidad contrasta con la razonable prosperidad y estabilidad política que alcanzaron países como Brasil, Chile y Uruguay cuyos gobiernos antepusieron la racionalidad económica a los prejuicios ideológicos y las políticas de Estado a los desvaríos de proyectos personales. Es una fuerte lección para nuestro país que demuestra cómo los Estados que no tienen poder para imponer paradigmas propios pueden adaptarse inteligentemente a los paradigmas internacionales para defender de la mejor manera sus intereses nacionales. El párrafo final está dedicado a mostrar las falacias del voluntarismo expuesto en este caso por la aseveración gubernamental de que Argentina no tiene “hipótesis de conflicto”. Gran Bretaña ha iniciado unilateralmente la búsqueda de petróleo en la plataforma de Malvinas y los medios de ese país hablan del riesgo de escalada bélica. No cabe duda que tenemos y siempre tuvimos una gran hipótesis de conflicto. Las protestas de nuestra Cancillería suenan vacías y carecen de peso. En primer lugar toda nación debe contemplar todas las alternativas cuando se trata de defender sus intereses nacionales sin descartar ninguna. En segundo término es urgente que recurramos a la solidaridad hemisférica ante esta amenaza a nuestra soberanía apoyada desde la base militar británica asentada en Malvinas, con la misma lógica con que corrimos a apoyar a Chavez cuando Venezuela se sintió amenazada por las fuerzas norteamericanas autorizadas por Colombia a operar desde sus bases. Nos negamos a pensar que la solidaridad se pide sólo cuando hay temas que afectan a las ideologías de izquierda como en el caso citado o en el caso de Honduras y queremos creer que nuestro gobierno no dudará ni temblará a la hora de defender nuestros verdaderos intereses nacionales seriamente amenazados una vez más. Un abrazo para todos Juan Carlos Neves, Presidente de Nueva Unión Ciudadana
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