INFORME DEL 27 DE JUNIO
Domingo, 27 de Junio de 2010 23:12
Juan Carlos Neves
POLITICAS DE ESTADO O PROYECTOS SECTORIALES Queridos amigos: Hace pocos días autoridades del área de Defensa anunciaron la intención de desarrollar un proyecto de construcción de un submarino nuclear. Llevado por el interés de esta iniciativa consulté con algunos reputados especialistas acerca de la factibilidad del proyecto. Me informaron que Argentina dispone de los conocimientos técnicos (know how) necesarios para un desarrollo de esta naturaleza sumando las capacidades del Instituto de Investigación Aplicada (INVAP), la Comisión nacional de Energía Atómica (CNEA) y otras instituciones académicas. En su opinión sería muy importante que nuestro país pudiera llegar a dominar las aplicaciones nucleares en el área de la propulsión así como ya las domina en el ámbito de la producción de electricidad con desarrollos de avanzada como el reactor autopresurizado CAREM. También destacaron que un submarino nuclear incorporaría una capacidad estratégica con fuerte poder de disuasión para el área de la defensa. Sin embargo, dado que un proyecto de esta naturaleza conlleva un trabajo de no menos de diez años no se justifica encarar el esfuerzo si no constituye en una política de Estado que no corra el riesgo de terminar con el próximo cambio de gobierno. El concepto de política de estado resalta la condición permanente del Estado en contraposición a la rotación de los gobiernos que constituye una cuestión inmanente de la democracia. Para alcanzar objetivos estratégicos de mediano o largo plazo es imprescindible que dichos objetivos sean consensuados entre los líderes políticos en funciones de gobierno y sus posibles sucesores. Conclusión, teniendo en cuenta el estilo confrontativo y la promoción de la discordia, que guían el accionar del actual gobierno, la posibilidad de que el proyecto del submarino nuclear se concrete cuenta con muy baja probabilidad. El ánimo de confrontación hace que cada propuesta sea presentada como una reivindicación, cada política como una revancha y cada proyecto como un desafío. La posibilidad de definir objetivos estratégicos consensuados frente a esa actitud se torna utópica e irrealizable. Todo aquel que no se subordina al gobierno es definido como enemigo aun cuando pertenezca al mismo partido que el oficialismo y es tratado como tal. Los líderes de la oposición deben insumir una enorme cantidad de energía en tratar de frenar o al menos neutralizar los continuos embates jurídicos y fácticos del ejecutivo para manipular los instrumentos institucionales en su desmesurado afán de controlar el poder y perpetuarse en el mismo. En ese contexto debemos situar la media sanción en diputados de una ley que busca evitar que el ejecutivo pueda modificar el presupuesto a voluntad y los proyectos para reformar la nefasta modificación en la conformación del Consejo de la Magistratura. Tomamos conocimiento con preocupación de las encuestas del SEDRONAR que evidencian el incremento del consumo de drogas entre los jóvenes y el fracaso de las políticas permisivas en ese ámbito mientras el oficialismo nos impone la discusión parlamentaria distractiva acerca de los supuestos derechos de las parejas homosexuales a constituir matrimonios con acceso a la adopción. Los problemas reales de los ciudadanos no encuentran respuesta en el accionar del oficialismo. Nos preguntamos: ¿se puede ignorar la inflación cuando se están pactando aumentos salariales del 25 por ciento de promedio?; ¿es aceptable negar la corrupción cuando funcionarios de carrera como el embajador Sadous la denuncian en forma pública y el gobierno se limita a descalificarlo groseramente?; ¿es posible seguir contemplando los asesinatos cotidianos cometidos por delincuentes muchas veces reincidentes sin que haya siquiera un tímido plan de seguridad o el tratamiento de una ley penal juvenil? La respuesta es sin dudas negativa. En estos días ha aparecido un esbozo de esperanza al trascender que distintos líderes de la oposición deponen aspiraciones personales para agruparse alrededor de proyectos políticos comunes. Esta debería ser la hora de comenzar a consensuar los grandes objetivos que deben guiar a la nación. Nosotros proponemos empezar por un programa que constituya una segunda oportunidad para una generación de jóvenes que no estudian ni trabajan y que viven prematuramente condenados a depender de subsidios y planes manejados por punteros políticos inescrupulosos y gobiernos clientélicos. Estos jóvenes, cuyo número se incrementa permanentemente con el aporte de las migraciones internas y externas, necesitan una nueva oportunidad para educarse, aprender oficios útiles y recuperar una escala de valores morales y espirituales. Esta debería ser una política de Estado que aprovechara la capacidad ociosa de organizaciones de las fuerzas armadas y de sectores de la comunidad productiva. Todos los que tenemos vocación para la búsqueda del bien común a través del ejercicio del poder deberíamos buscar el consenso de los distintos sectores para desarrollar estas políticas sin tratar de sacar de ellas ventajas electorales. En la Argentina del presente hay un enorme trabajo por hacer con actitudes totalmente diferentes a la agresividad, el apriete, el clientelismo, el espíritu de confrontación, la promoción de la discordia y el autoritarismo que caracterizan al actual grupo gobernante. El desafío a futuro es llegar a establecer objetivos estratégicos consensuados en todas las áreas y hacer de su obtención verdaderas políticas de Estado. Un abrazo para todos, compartiendo la alegría de que Argentina ya está en cuartos de final de la copa del mundo de fútbol, con los barrabravas en retroceso, un juego limpio en la cancha y la esperanza de que nadie intente hacerse dueño exclusivo de esa alegría que es de todos. Juan Carlos Neves, Presidente de Nueva Unión Ciudadana
INFORME DEL 20 DE JUNIO
Domingo, 20 de Junio de 2010 19:16
Juan Carlos Neves
LOS ARGENTINOS NO SOMOS FEOS, SUCIOS Y MALOS Queridos amigos: El campeonato mundial de fútbol que se desarrolla en Sudáfrica es un hecho que concita la atención general ya que trasciende el hecho deportivo para transformarse en una vidriera en que países, costumbres y personalidades se exponen a los ojos de la gran aldea global. Argentina ha presentado un equipo que hasta el presente ha mostrado un juego eficaz, con altibajos, por momentos brillante y con jugadores destacados. En las tribunas lamentablemente han aparecido individuos identificados con la violencia que se conocen como “barrabravas” que han trasladado la vergüenza cotidiana de los domingos criollos al centro de la atención mundial. Lo insólito, más allá de la lógica preocupación de las autoridades sudafricanas y de las deportaciones efectuadas hasta el momento, es que muchos de estos delincuentes del deporte viajan amparados bajo el nombre de la agrupación Hinchadas Unidas Argentinas que se identifica con el oficialismo. Recibieron los pasajes, los recursos para la estadía y las entradas para los partidos. Evidencian que no hay límites a la hora de buscar apoyos a las candidaturas y a las políticas oficiales, hecho que ya habíamos visto con las candidaturas testimoniales, las urnas en las cárceles, el adelantamiento de las elecciones o la modificación de la ley de partidos políticos, pero que ahora llega a niveles inconcebibles con esta vinculación con uno de los sectores más violentos de nuestra sociedad. La señora presidente se refirió al tema expresando que “los argentinos no somos, feos, sucios y malos como nos quieren hacer creer” haciendo referencia a un supuesto exceso de atención de los medios no dependientes del gobierno al tema de los barrabravas deportados. En realidad, su error es atribuir a los medios y a los sectores opositores (que según lo visto en la última elección constituyen alrededor del setenta por ciento de los ciudadanos) adjetivos que estos jamás pronuncian y menos con relación a sus compatriotas. Lo que sí es innegable es que esa enorme mayoría de los argentinos piensan que quienes son realmente malos son los funcionarios del actual gobierno tanto en su eficacia como en su actitud. Obviemos lo de sucios, que pertenece a las cuestiones íntimas y personales y lo de feos, que es propio de la subjetividad estética. Pero sin dudas son malas las políticas educativas, económicas, sanitarias y judiciales. Es mala la política exterior. Hay carencia de políticas de seguridad, buenas o malas, y de defensa. Y hay una mala actitud hacia los opositores, una permisividad ante la transgresión que diferencia las sentencias aplicables y las que no se consideran tales y una persecución ostensible a los medios de comunicación que critican al gobierno. Con tantos sectores ha confrontado ya el ejecutivo, que agotados los oponentes externos, comienza ahora la etapa de las peleas internas. Así, entre trascendidos de peleas y acusaciones de deslealtad, se produjo la renuncia del titular de la cartera de Relaciones Exteriores y Culto. El ex Canciller Taiana no era un profesional de carrera del servicio exterior de la nación, que los tiene y de reconocida capacidad. Era en cambio un hombre que respondía a la persona que ejercía el ejecutivo aunque lo que se le ordenara fuera contradictorio o aunque tuviera que soportar que otros ministros y embajadores se superpusieran con las tareas de su ministerio. Hemos criticado el dispar criterio de nuestra cancillería al levantar la bandera de los derechos humanos y de apoyo a la democracia, en casos como el de Honduras, y apoyar al mismo tiempo la dictadura violadora de toda noción de derechos humanos de la Cuba de los Castro y los avances totalitarios de Chávez en Venezuela. Comprobamos por las declaraciones del embajador Sadous las acusaciones de una diplomacia paralela ejecutada por el Ministerio de Planificación en Venezuela con toda una carga de acusaciones de corrupción, hoy en pleno proceso ante la justicia. Confirmamos con estas evidencias lo que expresa uno de los distinguidos profesores de nuestro curso de dirigentes políticos, respecto de la tendencia de los gobiernos autoritarios a designar funcionarios que no tienen idoneidad para el cargo en que se los coloca y cuyo único mérito es la lealtad a “la causa” de quien los designó. Este tipo de funcionarios, ejecutarán todo lo que se les ordene, porque carecen de la capacidad profesional y el prestigio personal para desarrollar una política coherente, defender posturas profesionalmente correctas o negarse a que se avasallen las responsabilidades de su ministerio o su investidura. Esto lo vemos en la Cancillería, el Banco Central o el Ministerio de Economía. Cuando un funcionario de este tipo no cumple una orden se lo echa sin más trámite para buscar otro más subordinado. Por eso las políticas son erráticas e incoherentes. Para no variar, el anunciado reemplazante de Taiana tampoco es un hombre que tenga formación en el área de política exterior por lo que se supone que su mérito será una lealtad a toda prueba. De idoneidad ni hablemos. Cerramos este informe con la noticia de que la Asamblea de Gualegauchú levantó el corte del puente internacional con Uruguay luego de años de perjudicar el comercio zonal y sin haber logrado que la pastera de Botnia se desplazara un centímetro. Lo que los gualeguaychuenses no olvidarán es que fueron usados por el gobierno, que su causa fue mal defendida y que ahora los acusaron ante la justicia los mismos gobernantes que los habían alentado a actuar. Con dolor comprobaron que el camino del corte y la acción directa no es solución a los problemas que hay que defender con racionalidad y un justo ejercicio del derecho. Ahora tenemos y tienen que poner el énfasis en un control técnico y profesional de primer nivel que ponga el tema en su justa dimensión y que permita actuar con prudencia y firmeza para mantener lo que verdaderamente importa que es la protección del medioambiente, como siempre debió haber sido. Los argentinos no somos feos, sucios y malos, simplemente tenemos la desgracia de que hemos elegido malos gobernantes. Esperemos que cuando tengamos la oportunidad de volver a elegir, haya una buena oferta y sepamos hacerlo mejor. Un abrazo para todos, acompañado de la felicitación para todos los padres y el cariño a nuestra querida bandera nacional y a su dignísimo creador, don Manuel Belgrano. Juan Carlos Neves, Presidente de Nueva Unión Ciudadana
|
INVITACION A CONFERENCIA
Miércoles, 23 de Junio de 2010 10:41
Juan Carlos Neves
Conferencia: "ÉTICA y ESTRATEGIA APLICADA A LA POLÍTICA ", por el Lic. Juan Carlos Neves. Lugar: Facultad de Ciencias Económicas de la UCALP -25 s/Nº e/47 y 48 (Aula Magna)-. Fecha y hora: Viernes 25 de junio 19 hrs. CV del conferenciante JUAN CARLOS NEVES NACIÓ EL 7 DE JUNIO DE 1948. LICENCIADO EN SISTEMAS NAVALES (Instituto Universitario Naval).MASTER EN RELACIONES INTERNACIONALES (Universidad de Belgrano).MASTER EN CIENCIAS EN MANAGEMENT (Salve Regina University, Newport Rhode Island). CONTRAALMIRANTE RETIRO EFECTIVO (Año 2002). FUE DIRECTOR DE EDUCACIÓN NAVAL. INVESTIGADOR DEL CENTRO DE ESTRATEGIA Y CAMPAÑA DEL UNITED STATE NAVAL WAR COLLEGE. COMANDANTE CONJUNTO DE TRANSPORTES Y VETERANO DE GUERRA DE MALVINAS. PAR EVALUADOR DE LA CONEAU EN EL ÁREA DE CIENCIAS SOCIALES.DIRECTOR Y DOCENTE DE LA ESCUELA DE GOBIERNO DE LA ASOCIACIÓN CIVIL AHORA ARGENTINA Y DE LA ESCUELA DE DIRIGENTES POLÍTICOS DEL PARTIDO NUEVA UNIÓN CIUDADANA. PRESIDENTE DEL PARTIDO NUEVA UNIÓN CIUDADANA PROVINCIA DE BUENOS AIRES. CANDIDATO A DIPUTADO NACIONAL EN LAS ELECCIONES DE 2005, 2007 Y 2009. AGRADECEMOS SU DIFUSIÓN. ESPERAMOS CONTAR CON SU PRESENCIA.
INFORME DEL 13 DE JUNIO
Domingo, 13 de Junio de 2010 20:30
Juan Carlos Neves
EN DEFENSA DE LA CULTURA DE LA VERDAD Queridos amigos: Para que en una nación haya justicia es necesario que se promulguen leyes legítimas, que los jueces dicten sentencias en función de esas leyes y que una fuerza pública haga cumplir las sentencias dictadas. Si alguno de los elementos de esa triada falla, la idea misma de justicia se ve seriamente agraviada. En Argentina teníamos el problema de la promulgación de leyes cuestionadas ante la justicia por vicios de procedimiento y giros anticonstitucionales y de jueces acusados de parcialidad cuando se trata de juzgar a funcionarios públicos con poder. Luego de la decisión judicial de que se reabra el puente internacional en Gualeguaychú debemos agregar a los males de la justicia la categoría de “sentencia incumplible” que describe la renuncia del Estado al empleo legítimo de la fuerza pública para hacer efectiva la orden judicial cuando ello es políticamente riesgoso. Hay detrás de esta actitud del gobierno la presión de una conciencia culposa. Fueron el presidente Néstor Kirchner y su esposa Cristina Fernández quienes alentaron, cuando les convino, a los asambleístas que producían el corte y hablaron de una “causa nacional”. Fueron ellos quienes le asignaron un cargo público a la abogada de los asambleístas para congraciarse con aquellos cuyos votos requerían, sin reparar en medios. Son ellos mismos quienes ahora, por compromisos contraídos con el gobierno uruguayo, necesitan que el bloqueo del puente internacional se levante probablemente porque Kirchner es ahora Secretario de la UNASUR gracias al levantamiento del veto uruguayo y sin haber sido forzado a la obligación de renunciar a sus cargos de diputado y presidente del partido justicialista. Pero cualquiera sea la motivación del cambio de actitud, el desprecio por la decisión judicial que el mismo gobierno forzó nos muestra como un país en que la justicia ha pasado a ser de aplicación eventual, acomodaticia y circunstancial. O sea que no es justicia, al menos como se la entiende en el mundo al que nuestra nación pertenece. En este caso, como en muchos otros, las verdaderas motivaciones y las verdades se ocultan y disimulan alejando a muestro país del ideal republicano de transparencia de los actos públicos. El afán por engañar lleva a que la presión alcance los ámbitos académicos tal como sucede con los expertos universitarios que tienen que dictaminar, a pedido del propio gobierno, sobre la validez de la metodología y los datos de inflación del INDEC. A los docentes se les hace saber que si dictaminan que las cifras informadas son erróneas e inferiores a las reales, la Argentina deberá afrontar juicios de los tenedores de bonos y otros acreedores cuyos pagos debían incrementarse en función del índice de precios al consumidor. Por ello deberían faltar a la verdad por “razones de Estado”. El sociólogo Max Weber decía que existe una “ética de la convicción” que lleva a los gobernantes a actuar en función de sus principios y promesas y una “ética de la responsabilidad” que los obliga a actuar pensando en las consecuencias de sus políticas antes que en sus convicciones personales. Pero esta disyuntiva no es aplicable a los técnicos ni a los académicos. Su obligación es revelar los datos científicos y matemáticos y ser fieles a la verdad. Quedará para otros disfrazar los números y dar soluciones políticas a los problemas que crearon pero si no podemos confiar ni siquiera en la verdad científica, estamos acabados como sociedad organizada. Como ejercicio intelectual podemos imaginar que sucedería si por imperativo categórico, la obligación de decir verdad se impusiese como ley universal. Fidel Castro, por ejemplo, reconocería que no puede abrir las fronteras de Cuba porque la isla quedaría con muy pocos habitantes y que no puede permitir elecciones libres porque teme que pocos quieran seguir viviendo bajo un opresivo sistema comunista. Gran Bretaña admitiría que no se anima a discutir la soberanía de Malvinas porque todas las evidencias indican que son argentinas y debería devolverlas perdiendo su base estratégica y su potencial petrolero. El gobierno argentino debería reconocer que persigue a los medios independientes porque no puede soportar que permanentemente alerten a la ciudadanía sobre todas aquellas cosas que desea ocultar, tales como índices de criminalidad, índices de inflación y de pobreza, casos de corrupción y de clientelismo desembozado. Los ideólogos del actual “modelo” declararían que no tiene sentido que la masa de pobres e indigentes acceda a trabajos dignos que les permitirían autosustentarse en vez de depender de planes y subsidios estatales porque entonces votarían por quien ellos quisieran y el gobierno se quedaría sin base electoral. En fin, ciudadano, solácese haciendo usted mismo su propia lista de las verdades que desearía escuchar si decir la verdad fuera cultural y políticamente correcto. Mientras tanto no necesitamos de la imaginación sino de los sentidos para percibir que la inflación real es superior al vente por ciento anual, que no podemos salir a la calle sin temor y que los barrabravas de las Hinchadas Unidas Argentinas llegaron a Sudáfrica con apoyo oficial y tienen el privilegio de ver en vivo a nuestra selección y “representarnos” o más bien “avergonzarnos” ante la mirada asombrada de la comunidad internacional. Hagamos votos para que cada uno en su ámbito, sea este académico, jurídico, laboral, familiar y hasta político, sostenga la cultura de la verdad para dejar así aislado al gobierno y a sus funcionarios en la oprobiosa red de mentiras con que, en forma sistemática, pretenden engañar cotidianamente a todo un pueblo. Un abrazo para todos y que nuestra selección de fútbol siga ganando con buenos recursos deportivos y juego limpio. Juan Carlos Neves, Presidente de Nueva Unión Ciudadana.
|