INFORME DEL 29 DE ENERO
APARIENCIAS
(o el caso de la gelatina que no cuajaba)
Queridos amigos:
Es notable el modo en que pequeños hechos, que parecen baladíes, nos muestran grandes universos ocultos si se los analiza con detenimiento.
Hace pocos días, siguiendo una rutina que repito desde hace años, disolví el contenido de un sobre de gelatina en medio litro de agua hirviendo, le agregue otro medio litro de agua fría y lo llevé a la heladera para que cuajara. Pero sorprendentemente no cuajó. Intrigado, estudié los pasos del proceso y encontré la respuesta en el envase rescatado de la bolsa de residuos. Aunque dicho envase era igual a sus antecesores y tenía el mismo precio, las instrucciones indicaban que el contenido debía ser mezclado con 600 centímetros cúbicos de agua y no con un litro porque, obviamente, contenía un cuarenta por ciento menos de producto y en consecuencia el exceso de líquido le había impedido cuajar. De esta forma, brindando menos producto por el mismo precio, sin modificar el envase, se aumentaba el costo de una manera encubierta y engañosa.
Consultada mi “etxekoandre” (o sea mi vascuence señora de la casa) me aleccionó que esta modalidad no era inusual sino harto frecuente y extendida a todo tipo de productos. Ampliando mi investigación a otros entendidos, me hicieron saber que esta forma de aumentos encubiertos era, si no alentada, al menos tolerada por el gobierno que no la denunciaba ni criticaba. En línea con la intervención del INDEC y la persecución a las consultoras privadas para el gobierno lo importante no era que los precios aumentaran sino negarlo o disimularlo de modo que se instalara una apariencia de estabilidad.
El esfuerzo por mantenernos inmersos en un mundo de apariencias que nos hace dudar de nuestro buen juicio no es exclusivo del nivel nacional. En la Provincia de Buenos Aires, donde los impuestos y tasas han subido en promedios del cincuenta por ciento superando los índices inflacionarios falsos y verdaderos, hemos visto imponentes espectáculos en los lugares de veraneo, con los más populares y bien pagados artistas, financiados por el erario provincial. El gobernador Scioli se permite poner su nombre en los escenarios, ocupar junto a su esposa un lugar tomado por las cámaras de televisión, hacer “presentes” a los artistas y disfrutar de su agradecimiento público. Todo el espectáculo se tiñe del color naranja de la escudería del gobernador que también acompaña las lluvias de papelitos y el cotillón. Buenos Aires tiene la apariencia de una provincia próspera y feliz que no se condice en absoluto con su déficit presupuestario y la falta de recursos para responder a las demandas de los maestros, brindar buenos servicios o frenar la ola criminal que nos asuela. Hoy se habla con naturalidad del “cuádruple crimen de tal lugar” o del “triple crimen de tal otro”, de la muerte de varios policías o de la crueldad con que se balea a un niño o a cualquier otro inocente en un asalto, con una insensibilidad a la que nos ha llevado la frecuencia de estos hechos aberrantes. Todo está bien, estamos trabajando, solo atina a decir el gobernador ante cada crimen que se torna mediático. La responsable de la seguridad a nivel nacional ni siquiera dice algo y encima contribuye permanentemente a la confusión general con actos de carácter eminentemente político como fue anunciar la quita de custodia federal a los subterráneos en forma abrupta e inconsulta.
Hay sin embargo una buena noticia y es que este mundo de apariencias ha comenzado a resquebrajarse, en la medida en que el oficialismo ya no puede sostener todas las ficciones y comienza a dar razón a muchas de las observaciones que, al igual que otros analistas, veníamos haciendo a las políticas gubernamentales. Eso sí, siempre se incorpora al discurso oficial un estudiado y refinado recurso para no llamar a las cosas por su nombre.
El Ministro Tomada, por ejemplo, ha dicho que las acciones y amenazas del gremio de los camioneros constituyen un “apriete” pero solo en la medida en que están dirigidas contra el gobierno ya que ha sido insensible a las denuncias de las empresas periodísticas que fueron bloqueadas por camiones o los conflictos dirigidos a cambiar de afiliación a los trabajadores de diversas empresas. El ministro De Vido y el vicepresidente Boudou, han denunciado a las empresas petroleras por vender el gasoil subsidiado a las empresas de transporte a precios superiores al surtidor y la señora presidente ha acusado a diversos sectores de no sumarse a las denuncias de tales prácticas. Este parece un resonante caso de sordera ya que hace años que periodistas y opositores venimos señalando las distorsiones al mercado que producían los subsidios indiscriminados. Nos apresuramos a enunciar, para acelerar el “descubrimiento” oficial, que las empresas concesionarias de los ferrocarriles no se preocupan por cobrar el boleto, lo cual requiere de una cierta organización, ya que su mayor ingreso proviene de los insensatos subsidios, que se malgastan la electricidad, el gas y el agua subsidiados y que el sistema en su conjunto, permite todo tipo de irregularidades. Lo que nos preocupa es que el enorme costo que recaerá sobre los usuarios ante la imposibilidad de continuar con la economía subsidiada pretenda ser disimulado con maniobras de distracción tales como promover renuncias voluntarias, incitar a una adquisición masiva de la tarjeta SUBE, que brilla por su ausencia en todas las sucursales del correo, o llenar de acusaciones a quienes siguieron las pautas de un populismo suicida que tenía por objeto dar apariencia de prosperidad a un país cuya situación económica requiere de austeridad, esfuerzo y trabajo antes que de absurdas expresiones triunfalistas y venta de fórmulas mágicas en los foros internacionales.
El punto más alto de este esfuerzo por aparentar y disimular la naturaleza de las cosas fue sin dudas el discurso con que la señora presidente retomó sus funciones públicas. Formó parte de esa política llamar “sintonía fina” al ajuste o decir que “se acabó la avivada” al mencionar las distorsiones producidas por el sistema de subsidios que su gobierno consagró y mantuvo, contra toda lógica económica, como política oficial. Sin embargo, hubo hechos aun más significativos como la supuesta intención de activar la recuperación de Malvinas que han comenzado a tomar la forma de una maniobra de apariencias carente de verdadera voluntad política. La señora presidente señaló en su discurso que no iba a contestar los exabruptos del Ministro Cameron que llamó colonialista a la Argentina. Además, ha retirado de la agenda la posibilidad de impedir los vuelos a Malvinas efectuados desde Chile y designado como embajadora en Gran Bretaña a la señora Alicia Castro, que no pertenece a la carrera diplomática ni acredita una formación en ese ámbito como para llevar adelante negociaciones con la muy profesional diplomacia británica. Peor aun, la señora presidente eligió este momento de incremento del litigio para anunciar que quitará la condición de secreto de estado al “informe Rattenbach”.
Ese informe, redactado por una comisión encabezada por el General Benjamín Rattenbach después de la batallas por Malvinas de 1982, no es un análisis político ni se centra en denuncias a delitos vinculados a los derechos humanos. Su objetivo fue analizar las acciones militares y como tal, debieron surgir de dicho estudio fallas y vulnerabilidades de nuestro sistema de defensa que resulta de todas formas impropio poner en conocimiento de
eventuales oponentes o de potenciales aliados cuando aun no ha transcurrido un tiempo suficiente ni ha habido cambios sustanciales que permitieran superar dichas fallas. El secreto de estado no se impone en documentos de esa naturaleza por razones políticas sino por razones de seguridad por lo que a la inoportunidad del momento se suma la imprudencia de divulgar tal información. Recomendamos enfáticamente por consiguiente revisar esta decisión.
En un tema menos grave, recordamos que en nuestro Informe del 8 de Enero decíamos respecto de la operación presidencial de tiroides que si nadie reclamaba la beatificación por haber obrado un milagro estábamos ante un error monumental de diagnóstico o un manejo irresponsable de la información. Pues bien, nuestra sorpresa fue grande cuando la señora presidente habló de “un milagro” y nos sumió en el estupor. Convengamos en que si queremos tratar con seriedad cuestiones de esta naturaleza este tipo de expresiones no ayuda. Solo faltaría después de haber mencionado al difunto Néstor Kirchner como a una deidad con el pronombre “él” que se le atribuya un primer milagro lo que permitiría su beatificación. Dado que los beatos son propuestos para ser imitados, venerados e invocados el asunto tiene connotaciones inusitadas. Ya en el siglo V, en Bizancio, hubo una corriente cristiana llamada “el nestorianismo” pero fue declarada herética por el Concilio de Éfeso en el año 431. Esperamos que toda esta línea esotérica con milagros e invocaciones incluidos, no pase de ser una forma dar una apariencia mística a todos los errores cometidos en ocasión de la enfermedad presidencial.
Dejamos para el cierre de este informe el tema de la reforma constitucional instalado en la agenda política por el señor vicepresidente por lo que no podemos menos que atribuirlo al gobierno mismo. Manifestamos nuestra total oposición ya que nuestra Constitución fue reformada el 1994 y aun ni siquiera han terminado de promulgarse las leyes que reglamentan su ejercicio. Hoy no tenemos otra motivación para la reforma que el espurio deseo de permitir la posibilidad de nuevas re elecciones a quien no está habilitada para ello. Sin embargo, debemos aclarar que la reforma constitucional no depende de su necesidad o del debate. Si el oficialismo alcanza los dos tercios en ambas Cámaras después de la elección del 2013 la impondrá sin atender razones ni contradicciones. Será el pueblo quien decidirá con su voto esta cuestión pero es nuestra obligación informarle de las consecuencias que entrañará dicho voto sin atender a engaños, eufemismos ni apariencias.
El mensaje positivo es que quienes supimos ver entre las apariencias los errores que cometía el gobierno y que ahora comienzan a surgir, también sabemos como solucionarlos y esperamos la oportunidad política de poder hacerlo en el marco de la democracia constitucional.
Un abrazo para todos.
Juan Carlos Neves, Presidente de Nueva Unión Ciudadana.


