INFORME DEL 16 DE MAYO
Queridos amigos:
El psicólogo Abraham Maslow (1908-1970) formuló la teoría de la “Jerarquía de las necesidades” y las representó organizadas en una pirámide. En la base de la pirámide, en la que están todos los seres humanos, ubicó a las necesidades fisiológicas tales como el hambre, la sed, la respiración, etc. Un escalón más arriba y sólo cuando el ser humano tiene resuelto lo fisiológico comienza la preocupación por la seguridad, tanto la física como la que surge de la estabilidad laboral o habitacional. Luego se ubican en la pirámide las necesidades sociales de afecto, amor, comunicación o amistad; la necesidad de reconocimiento de los demás a través del prestigio o la fama y por último, en el estadío superior, se ubica la autorrealización o autosuperación alcanzada por los pocos que pueden dejar su huella o desarrollar al máximo su talento y sentirse plenamente satisfechos de sí mismos. Cuando una necesidad más “jerarquizada” (más en la base de la pirámide) se encuentra en riesgo, el individuo enfoca inmediatamente su esfuerzo sobre ella y posterga las necesidades menos acuciantes.
Estas actitudes las vemos en los días presentes en las calles de Atenas, Madrid y Buenos Aires, demostrando la universalidad de las ideas de Maslow, cuando sociedades con cierto grado de prosperidad comienzan a ver en peligro la satisfacción de las necesidades básicas en vastos sectores de su población.
En Europa, los que hasta ayer se preocupaban por tener el último modelo de celular, hoy salen a las calles abrumados por el temor a no poder obtener lo imprescindible. Su error fue gastar más de lo que producían y endeudarse para mantener un nivel de vida superior a sus posibilidades. En el caso de Buenos Aires, ciudad que es al mismo tiempo capital, autónoma, portuaria y emblemática, los grupos sociales a los que la inflación va alejando de la posibilidad de satisfacer sus necesidades básicas aparecieron esta semana cortando la circulación de las calles. Se sumaron a ellos los que exigen aumentos de una magnitud que les permita mantener su nivel de vida y otros, que a pesar de tener satisfechas sus necesidades, actúan coercitivamente impulsados por la búsqueda de crecimiento y poder, como los gremios afines a Moyano y sus hijos, que interfirieron irresponsablemente en el funcionamiento de las autopistas. En un ambiente de impunidad, creado por las extrañas justificaciones del gobierno a cualquier acción que inhiba el uso de los espacios públicos, Buenos Aires fue bloqueada, acosada y enloquecida sin esperanza de solución ya que las causas de los que amenazan y exigen son ahora estructurales y profundas. Ya no basta con que el INDEC disimule los índices de inflación ni con el reparto de subsidios a los clientes de los intendentes municipales. La espiral inflacionaria está corroyendo la base de la pirámide y el gobierno es incapaz de hacer algo para frenarla.
La franja de los que se sienten carentes de seguridad de todo tipo es también cada día más numerosa. El gobernador Scioli terminó por despedir a su Ministro de Seguridad ante el evidente fracaso de sus políticas públicas y como no encontró quien se animara a sustituirlo cerró el Ministerio y lo anexó al Ministerio de Justicia provincial. Stornelli, el ministro saliente, nunca tuvo posibilidades de éxito porque los problemas de la seguridad requieren de decisiones políticas que el gobierno no está dispuesto a adoptar. Ese mismo problema hizo que nadie quisiera asumir el ingrato puesto. Si se pregunta cual es la raíz del problema basta con un ejemplo. El proyecto de Ley para la creación de un Régimen Penal Juvenil está parado en el Congreso porque no hay quórum ni tiempo para tratarlo. En cambio el gobierno impulsó y logró la aprobación de la Ley de Matrimonio Homosexual, que atiende demandas de pequeños grupos pero que es conflictiva y distractiva. Lo mismo puede decirse de las leyes y acciones para frenar el ingreso de estupefacientes al país o para evitar el lavado de dinero o para atacar los circuitos de comercialización de autopartes, medicamentos o mercaderías robadas de todo tipo. En la Argentina los delincuentes disputan el control de las calles amparados por los corruptos y los despreocupados que normalmente cuentan con custodias pagadas por el estado. Hasta que esto no cambie, la seguridad será una materia pendiente y sin solución.
Para conservar su poder en medio de los embates de esta cruel y ya inocultable realidad el gobierno recurre a métodos poco ortodoxos. Desprestigiar a los medios, ahogarlos financieramente como al diario Crítica o tratar de controlar el suministro de papel es uno de ellos. Repartir fondos retenidos que pertenecen a las provincias o perdonarles a éstas las deudas con el mismo gobierno federal que las genera es otro de los modos de acción observados. Pero lo que sucede hoy en la Argentina en términos de procesamiento de opositores levanta las mayores sospechas de intencionalidad. Los antecedentes de la falsa acusación a Olivera y a De Narváez en medio de campañas electorales fueron ahora superados por la insólita acusación penal al Jefe de Gobierno de la Ciudad. Si Mauricio Macri es procesado penalmente como jefe de una asociación ilícita porque dos funcionarios de la ciudad han cometido delitos, en el mismo estrado judicial deberían sentarse Cristina Fernández y Néstor Kirchner por ser jefes del procesado Secretario Jaime y de muchos otros. En todo caso Macri tiene una responsabilidad política por haber designado a su jefe de policía y un pecado de indiferencia cuando las acusaciones cayeron sobre otros políticos. Pero esas cuestiones distan de justificar un procesamiento y ya es hora de que todos los no oficialistas en pleno hagan causa común contra esta repugnante forma de destruir opositores sin pretender sacar ventajas de la suciedad que envuelven estas maniobras.
Nuestras necesidades se van ubicando cada día en lo más bajo de la pirámide y el Bicentenario nos encontrará bregando por la supervivencia, con los británicos amenazando nuestra soberanía y nuestro gobierno empeñado en sus luchas intestinas. Suena igualito que hace doscientos años pero con mucha menos justificación.Un abrazo para todos y un saludo muy especial a los que pertenecen a la gloriosa Armada Nacional y que mañana 17 de Mayo festejan en el día de la Armada la gran victoria del Almirante Brown en la batalla naval de Montevideo. Por suerte, ahora como antes, hay en la Argentina hombres y mujeres bien dispuestos a defender a la patria.
Juan Carlos Neves, presidente de Nueva Unión Ciudadana


