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INFORME DEL 4 DE ABRIL

EN LA SEMANA DE MALVINAS

Queridos amigos:

Cuando a una niña le dijeron que tenía que compartir sus caramelos prefirió arrojarlos a la calle  y que no hubiera caramelos para nadie. Esta actitud, egoísta, infantil y caprichosa de: “si no es todo para mí que no sea para nadie”, es chocante aun cuando provenga de un niño pero es inconcebible si proviene de un Jefe de Estado pues revela un predominio de la búsqueda de la satisfacción personal por sobre las necesidades y los intereses de la nación.  No de otra manera puede interpretarse la propuesta de derogar el impuesto al cheque, formulada por la señora presidente ante los gobernadores al comienzo de la semana, ante la propuesta de las oposiciones parlamentarias de que el gobierno nacional comparta ese impuesto con las provincias.

Ese impuesto fue siempre criticado por los economistas ortodoxos, los empresarios que se animan a expresarse y las editoriales de periódicos como La Nación y fue defendido firmemente por el Gobierno por la supuesta imposibilidad de renunciar a los aproximadamente 23.000 millones de pesos que recauda. De pronto, en el marco de una contienda parlamentaria, el gobierno descubre que es un impuesto “distorsivo” y propone derogarlo para evitar compartirlo. Estas contradicciones, ese infantilismo, esa falta de coherencia, son parte de las razones que han quitado toda credibilidad al gobierno de Cristina Fernández y llevado su imagen a niveles lamentables, sólo sostenida por la inclaudicable voluntad de todos los ciudadanos, incluidos los más recalcitrantes opositores políticos, de que el actual gobierno culmine su período constitucional y enfrente el juicio de la historia sin posibilidad de  escapar por los caminos fáciles de la fuga y la victimización.

Pero abusando hasta más allá de lo razonable de esa conciencia institucional colectiva cada día se suma un agravio más al sistema republicano. A la paralización del Congreso y la desembozada presión a los jueces que no satisfacen al gobierno con sus fallos ahora se ha sumado la negativa a brindar la información pública de los gastos en distintas áreas, aun cuando sea solicitada por legisladores, obstruyendo todo tipo de control republicano. El INDEC continúa burlándose de la ciudadanía con estadísticas imposibles de admitir a pesar de que hasta las universidades convocadas para dar sustento a sus datos han puesto de manifiesto la imposibilidad de convalidar las cifras oficiales. Y en el colmo de la hipocresía los más altos niveles ministeriales niegan la existencia del proceso inflacionario en marcha con eufemismos y evasivas como si negando la realidad esta pudiera modificarse.

Esta forma de conducirse menoscaba la dignidad de los ciudadanos al burlarse de su sentido común y los somete a la aceptación resignada de situaciones gravísimas como la permanente inseguridad, el incumplimiento de las promesas o a vivir en la ignorancia de la verdadera situación de su país.  Pero lo que el argentino debe aceptar sin alternativas no necesariamente funciona hacia fuera de las fronteras. El gobierno chino, por ejemplo, ya ha tomado medidas de represalia por las trabas al comercio aplicadas por la Argentina y la descortesía que tuvo la señora presidente de suspender una visita oficial por razones de política interna. Hoy lamentamos la anulación de las órdenes de compra del aceite de soja y la ignorancia de la Argentina en la gira sudamericana del premier chino. Lo curioso es que el gobierno parece creer que puede emplear las mismas fórmulas hacia afuera que ofenden hacia adentro al negar lo evidente y suponer que su voluntad es soberana.

También la acción de los británicos con su plataforma de búsqueda de petróleo en aguas malvinenses pone en evidencia el desprecio que las posiciones argentinas reciben en los círculos de poder internacional. El gobierno pretende defender nuestra postura en Malvinas y a sus veteranos sin reconocer el valor de las acciones militares y su importancia como expresión de la voluntad del país de no renunciar a su soberanía. “Descubre” la asimetría en las relaciones internacionales luego de sesenta y cinco años de vigencia de la Carta de las Naciones Unidas y parece desconocer el peso del poder en las disputas soberanas. Peor aun, las más altas autoridades del Ministerio de Defensa niegan en forma inconcebible que estamos ante una hipótesis de conflicto devenida en conflicto pleno, aunque este estalla ante sus ojos. Quizás quieren decir que Argentina no considera una hipótesis de guerra con Gran Bretaña, pero nadie puede negar la existencia del conflicto y la crisis que conlleva sin exponer una supina ignorancia de la realidad.

Negar aun lo evidente cuando no responde a nuestra visión o cuando  desfavorece nuestra posición conduce inevitablemente a chocar frontalmente con la realidad, más rápido en el plano internacional y más tarde en el nacional pero siempre sin posibilidad de escape.

Hoy me despido con un abrazo para todos, el deseo de unas muy felices Pascuas y el fraterno cariño para todos los veteranos de Malvinas con quienes comparto el orgullo de haber estado donde y cuando la patria nos reclamó, con las armas en la mano, mostrando nuestro compromiso profundo con las causas nacionales más allá de las palabras.

Juan Carlos Neves, Presidente de Nueva Unión Ciudadana.