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INFORME DEL 28 DE FEBRERO

LOS FRUTOS DE LA IRRESPONSABILIDAD

Queridos amigos:

El terremoto que asoló Chile nos puso cara a cara con la vulnerabilidad de nuestra humana existencia. La tierra sobre la que vivimos  y el mar a través del cual nos comunicamos están apoyados en placas que se desplazan y entrechocan creando fenómenos destructivos de tremenda intensidad. Estamos inmersos en masas de aire que generan violentos temporales, ciclones, tornados y cuyo aumento de temperatura, aun en unos pocos grados, pone en riesgo nuestra supervivencia como especie. En un escenario de tal inestabilidad sería esperable que seres racionales centraran sus esfuerzos  y su inteligencia  en procura de mejorar las condiciones de seguridad y bienestar con que coexisten en el planeta que es su espacio vital. Sin embargo tanto en el plano internacional como en el interno la agresividad y la ambición enturbian las relaciones humanas y la solidaridad sólo se despierta cuando la catástrofe se ha abatido sobre una comunidad, generalmente con efectos irreversibles. Entretanto, los dirigentes de muchas naciones actúan irresponsablemente, afectando el medio ambiente, rompiendo las reglas de convivencia en su afán de incrementar rápidamente sus recursos, como han hecho los británicos con su búsqueda petrolera en aguas malvineras, y burlándose de las instituciones que dan estabilidad a los regímenes internos que son los que otorgan  legitimidad a sus gobiernos, como vemos frecuentemente en la Argentina.

Ejemplos manifiestos de esa irresponsabilidad  los hemos tenido en buen número en nuestro país en la semana que pasó.

En lo internacional nos sorprendieron las expresiones de la señora presidente que autoconstituida en vocera de la comunidad latinoamericana le enrostró al presidente de los Estados Unidos de Norteamérica el haber defraudado las expectativas regionales. Esa agresión gratuita afecta los intereses nacionales ya que la relación con la primera potencia económica y militar del mundo tiene indudable importancia y sólo se justifica en caso que la dignidad o la soberanía nacional estuvieran en juego. Pero parece que todo el problema fue porque el gobierno de los Estados Unidos no compartió la postura del gobierno argentino en el caso de Honduras. Se puede especular con que la señora presidente tuvo la intención de agradar a Chávez o de provocar la simpatía de los grupos de izquierda nacionales pero en cualquier caso fueron comentarios inapropiados y que sin duda no hubiéramos aceptado si fuera el presidente Obama quien se permitiera juzgar nuestra política exterior.

No menos incongruente resulta ignorar la muerte por desnutrición provocada por una huelga de hambre del preso político cubano Zapata Tamayo que pone de manifiesto la parcialidad e hipocresía del supuesto compromiso nacional de nuestro gobierno con los derechos humanos. Esa política no incluye evidentemente a dictaduras comunistas como la de los Castro o regímenes socialistas como los de Venezuela y Bolivia y por lo tanto no es una política sincera ni responsable.

En el plano interno la irresponsabilidad fue la nota dominante en la sesión del Congreso en que debían constituirse las comisiones del Senado. Las oposiciones no lograron alcanzar el quórum porque el ex presidente y ahora senador Carlos Menem faltó a la sesión. Menem adujo que no había sido consultado previamente respecto de su posición, que lo habían ignorado y que no había firmado acuerdo alguno. Lo que no explicó y parece que a pocos parece importarle es el fundamento para quedarse jugando al golf en La Rioja cuando tenía que estar trabajando en el senado. A un senador se le paga una dieta más que generosa, se le otorgan fueros y goza de numerosas prebendas para que cumpla la función para la que fue elegido. Puede votar de distinta maneras, abstenerse o retirarse, si esa es su posición política. Pero no tiene derecho a faltar a su trabajo y hacerlo ostensiblemente sin causa fundada. Su actitud demuestra lo poco que le importan las instituciones y una egolatría que lo hace sentir por encima de cualquier obligación como funcionario y ciudadano. Esa actitud lo iguala con Néstor Kirchner y con Cristina Fernández  y demuestra mejor que cualquier análisis económico o político el porqué nuestro país sufre decadencia y postración. Es por la sucesión de dirigentes sin vocación de servicio ni amor a la patria  que no trepidan en poner su interés personal por sobre todas las cosas.

Otro gesto de irresponsabilidad lo dieron los senadores oficialistas al retirarse masivamente de la sesión cuando advirtieron que las oposiciones reunidas no alcanzaban el quórum por sí mismas. Rompieron así un acuerdo trabajosamente alcanzado y dejaron reducida las relaciones en el Senado a una cuestión de poder. El mensaje fue: si pueden imponernos la fuerza del número lo harán, pero nosotros, el oficialismo, nunca debatiremos ni acordaremos si podemos evitarlo. Tremendo mensaje, por cierto, si pensamos que estamos en un sistema democrático y civilizado.

Los ejemplos de irresponsabilidad agobian. Se sigue mintiendo con las estadísticas inflacionarias, se sigue pretendiendo hechar mano de las reservas para mantener un nivel de gasto público desmesurado y se sigue ignorando el clamor ciudadano por seguridad entre otros muchos ejemplos.

El futuro próximo nos mostrará un tironeo cotidiano en el Congreso, votos  que se cotizan  sin disimulo y un proceso inflacionario que ya es imparable. Pero esto no es producto de ninguna conjura ni de un trágico terremoto. Es simplemente el fruto de la irresponsabilidad de los dirigentes que engañaron a los ciudadanos con imágenes creadas por agencias de publicidad e ilusiones de vida fácil que ignoran que la única forma de progresar es con trabajo, esfuerzo y honestidad.

Un abrazo para todos.

 

Juan Carlos Neves, presidente de Nueva Unión Ciudadana