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INFORME DEL 31 DE ENERO

EL GOBIERNO DE LOS PEORES

Queridos amigos:

La remoción del presidente del Banco Central se constituyó en una lección que la sociedad debe apreciar sin poner el énfasis en las virtudes  o defectos de la persona que la brindó ni aún en sus méritos o deméritos profesionales. El meollo de la cuestión es que un funcionario debe ser fiel y leal, en primer término, a los principios legales que sustentan su cargo ya que como funcionario público debe cumplir  con sus deberes para con el Estado antes de servir a persona alguna. Si sus lealtades entran en conflicto es culpa de quien le pide algo ilegal o indebido. El presidente del Banco Central (su nombre propio es lo de menos)  enfrentó esa situación, obró en consecuencia y puso en cuestión toda la estructura de poder del gobierno basada en el apriete y el avasallamiento. Se opuso y se opuso bien. Usó todos los resortes legales, acudió a la justicia y encontró algo que no debería ser sorprendente pero que no siempre se consigue: un juez imparcial. Una jueza, para ser más preciso, quien no tuvo un designio anticipado a favor o en contra de persona alguna, lo que hubiera dado como resultado la falta de neutralidad o insegura rectitud en el modo de juzgar o proceder, según reza la definición de imparcialidad. La combinación de un funcionario dispuesto a hacer respetar la Ley y una justicia imparcial  constituyen una combinación insuperable y sobretodo un ejemplo en el que deben mirarse buena parte de los dirigentes argentinos. El presidente del Banco Central perdió su puesto pero se impuso en toda la línea en su enfrentamiento con el Gobierno y dejó marcado un camino. Quienes tienen la responsabilidad, desde el Congreso, de aconsejar si debe  o no ser removido, deben claramente definirse por su continuidad, sin escudarse en acciones pasadas que no son las que están siendo evaluadas y sin eludir su responsabilidad histórica. De este modo este episodio cerrará con toda la dignidad que conlleva y quedará totalmente al desnudo el autoritarismo gubernamental y el espíritu revanchista que lo caracteriza. ¿Lo harán? No es fácil, pero siempre queda la esperanza de que cada funcionario esté a la altura de las circunstancias  y que de ese modo la Argentina empiece a cambiar.

Otro asunto destacable sucedió esta semana, medido  en términos de temas novedosos que marcan la posibilidad de un cambio. El ex presidente Eduardo Duhalde expresó públicamente su opinión de que las Fuerzas Armadas participen de diversas maneras para ayudar a enfrentar los serios problemas de seguridad y la problemática de los muchos jóvenes que no estudian, no trabajan  y no tienen una formación básica. Desde el punto de vista técnico el empleo de las Fueras Armadas en la lucha contra la delincuencia o la creación de un servicio cívico militar son temas dignos de ardua discusión. Al respecto agrego al presente informe, para quien sea de interés, el ensayo “Seguridad y Defensa. Límites y Confluencia” que presenté en un panel en la Escuela de Defensa Nacional en el marco del V Encuentro Nacional de Estudios Estratégicos en el año 2002.

 Es notable  que a pesar del interés que presentó esta problemática entre los profesionales presentes y quienes leyeron este trabajo en la web, nada se ha avanzado ni debatido al respecto. De ahí la importancia, desde el punto de vista político y simbólico, de que este tema sea planteado por un ex presidente  y precandidato para el 2011 porque podría representar el fin de los prejuicios y el estado de sospecha que sufren instituciones básicas de la nación  como son las Fuerzas Armadas y el inicio de un verdadero proyecto nacional que incluya a todos los sectores de la sociedad argentina, para cuando el actual proceso de deterioro, autoritarismo y decadencia llegue a su fin con las elecciones del 2011.

Y no hablamos solamente de las increíbles estadísticas del INDEC, el uso indebido de los fondos   del ANSES y del PAMI por parte del Estado, el intento de uso de las reservas por Decreto de Necesidad y Urgencia o las agresiones verbales  y los aprietes a funcionarios públicos, jueces y al mismísimo Vicepresidente. Hablamos también de la sensación de vergüenza que despierta nuestra presidente al pasar de la agresión al ridículo y manifestarse en público acerca de la potencia sexual que deriva de la ingesta de cerdos y de sus placeres de fin de semana. O del Jefe de Gabinete tratando de mamarrachos, vagos y estúpidos a cuanto funcionario o político  se opone al gobierno. Han perdido hasta  las mínimas formas de convivencia y respeto y ese pésimo ejemplo se trasmite e influye en el comportamiento de toda la sociedad, polarizando la vida política al hacer un enemigo de cada medio de comunicación, político, funcionario o ciudadano que piensa distinto de la voz oficial.

Estamos sin duda en la hora de agruparnos con todos los que aspiran a un proyecto nacional que nos devuelva, primero a la normalidad y luego a la liberación de las energías creadoras y productivas que nos saquen de la decadencia y la frustración a las que nos somete el estar gobernados por los peores. Quizás la definición política que falta en el diccionario sea justamente esa: “kirchnerismo: gobierno de los peores”. 

Un abrazo para todos.

Juan Carlos Neves, Presidente de Nueva Unión Ciudadana