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INFORME DEL 3 DE ENERO

2010. CONFLICTOS EN EL BICENTENARIO DEL CONFLICTO

Queridos amigos:

Comenzó  el 2010, año en que, entre otras cosas, se producirá el bicentenario de la Revolución de Mayo. Cien años atrás, en 1910, Argentina realizaba un gran festejo en otro momento de su historia. Era Presidente entonces José Figueroa Alcorta, quien a través de la intervención de numerosas provincias en las que impuso sus candidatos y la adopción de medidas que pasaron por encima de un Congreso dominado por la oposición, había logrado un fuerte control del ejecutivo en todo el país. Entonces como ahora, la situación económica se apoyaba en la exportación de granos y carnes pero la enturbiaban los onerosos  préstamos que alimentaban la deuda internacional. Entonces como ahora las relaciones  con los países vecinos no eran las mejores y la situación social llevaba a que los anarquistas lanzaran huelgas de tenor revolucionario. Entonces  (y esperemos que no ahora) el gobierno nacional tuvo que decretar el estado de sitio días antes del 25 de Mayo.  Lo que queda claro es que entonces  y ahora la historia no nos es benévola en los años de festejo centenario.

A comienzos del siglo XXI, Argentina parecía alumbrar una renovación profunda de la política que auguraba poner en jaque a los partidos tradicionales. Algunas figuras prometedoras surgían con el declarado propósito de encarar proyectos presidenciales de la mano de nuevos partidos políticos con ansias de renovación. Diez años después las perspectivas son distintas. Ricardo Lopez Murphy, con la creación de Recrear, fue quien estuvo más cerca de lograr una victoria resonante en el 2003. Pero no llegó y sus posibilidades se diluyeron junto con la lenta desaparición de su partido. Otra que se lanzó con fuerza fue la señora Carrió desde las filas del ARI. Tuvo su momento en el 2007 pero su estilo grandielocuente, la llevó a prometer que si no era presidente dejaría la política. En nuestro país poco se cobra el incumplimiento de la palabra empeñada pero aun así, hoy es difícil pensar en Carrió presidente y el ARI es parte de una  nueva Coalición Cívica que lo absorbió. También fue absorbido Unión Por Todos, el partido fundado por Patricia Bullrich, quien pasó de candidata a presidente a candidata a Jefa de Gobierno de la Ciudad y luego a diputada en la Coalición de Carrió. Quizás quien aun puede conservar pretensiones presidenciales de aquellos renovadores de principio de siglo es Mauricio Macri, quien alcanzó el cargo de Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires pero debe luchar con el desgaste de la gestión y con fallas, algunas propias y otras provocadas por el gobierno nacional. Su partido, Compromiso para el Cambio, dio origen a una Propuesta Republicana que recién inicia la lucha para ser una fuerza nacional.

De modo que el año político que se inicia nos muestra como principales protagonistas para la futura renovación presidencial a un radical, Julio Cobos y dos justicialistas: el siempre nombrado y nunca confirmado Carlos Reutemann y el eterno Eduardo Duhalde, que ante la dilución de las nuevas figuras aparece como una inesperada  opción que ostenta el sello de la experiencia en resolver conflictos como principal factor de promoción de su marca. Por el lado  del oficialismo Néstor Kirchner  y su esposa sólo pueden hacer daño y durar porque la sociedad, en las encuestas, las urnas y la calle, ya ha demostrado su profundo rechazo a sus métodos autoritarios, a sus políticas confrontativas y a su voracidad de poder.

Pero lo más significativo que muestra el 2010 es la variedad y profusión de frentes de conflicto con que amenaza al ciudadano argentino. En el campo gremial, a la puja salarial distorsionada por las cifras mentirosas del INDEC, se suma el triple frente de lucha de los sindicalistas oficialistas de Moyano, los duhaldistas de Barrionuevo y Benegas y los nuevos actores de la CTA que pretenden reconocimiento. En el ámbito social se ha iniciado la lucha por el reparto de fondos federales entre las organizaciones que responden al oficialismo, las que se oponen a él y los intendentes que facturan al mejor postor. En el ámbito jurídico el conflicto es entre el oficialismo que pretende muchos fallos exculpatorios como los que aprobaron la declaración de bienes del matrimonio Kirchner y un poder judicial que de la mano de la Corte Suprema  ha llegado a los límites de su complacencia. En lo institucional el Congreso se prepara a dar batalla contra los decretos de necesidad y urgencia y los vetos presidenciales. En lo nacional, las provincias han comenzado a confrontar con el poder federal por el reparto de fondos coparticipables y el uso de las reservas. Sumemos a esto los conflictos sectoriales como los que protagoniza el gobierno contra el campo o los medios de difusión como ejemplos para entender por qué la Argentina no necesita de enemigos externos para vivir un año del bicentenario plagado de conflictos en todos los frentes  y todos los ámbitos.

Bien pensado, no deberíamos esperar que fuera de otra manera. Conmemoramos el comienzo de una revolución o sea el comienzo de un conflicto, razón por la cual nada más lógico que lo hagamos inmersos en una catarata de conflictos para que no olvidemos el origen del festejo. Será pues un año que estará signado por los conflictos y será en medio de ellos que tendremos que construir las bases para un futuro más estable que sin dudas deberá esperar hasta que pase el año del Bicentenario. A trabajar entonces, sin asustarse por el desafío.

Un abrazo para todos y Feliz Año Nuevo

Juan Carlos Neves, Presidente de Nueva Unión Ciudadana