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INFORME DEL 29 DE NOVIEMBRE

Queridos amigos:

 

Cuando se asiste a la representación de una obra clásica como Romeo y Julieta o similar, el espectador disfruta de la calidad de los actores, la puesta en escena o los bellos diálogos, aunque por cierto la trama y el final son conocidos e inmutables. Algo similar siente el argentino contemporáneo cuando contempla la marcha hacia un final  inexorable de un gobierno que nació hace dos años trayendo la esperanza de un salto de calidad institucional y una promesa de eficiencia productiva  y tolerancia social. Pero no fue así. Ante los ojos de la señora Presidente y de alrededor de cuarenta millones de argentinos y de un número desconocido pero numeroso de inmigrantes indocumentados y no censados, el ex presidente Nestor Kirchner siguió impulsando una forma de gobierno autoritaria, que soslaya los controles republicanos y arremete contra todos los que no se le subordinan, sean periodistas, opositores  o  instituciones públicas.

 

Las masas, que toda sociedad moderna pretende educar y moderar para evitar los estallidos de violencia, fueron incentivadas a expresarse en las calles, impulsadas a salir a apoyar “al modelo” encarnado en las personas de la presidente y su marido.  Los personajes que cualquier dirigente serio querría tener siempre lejos de su persona,  son hoy los que se abrazan a las primeras figuras del oficialismo listos a reemplazar a la fuerza pública  a la hora de controlar los espacios públicos. Toda forma de acción policial es sospechada de represiva y la ola de delincuencia que azota el país  y en especial el conurbano bonaerense no tiene paralelo en la historia argentina. En este escenario los empresarios no invierten, los emprendedores no emprenden y es natural que las fuentes de trabajo comiencen a cerrarse y que la economía se estanque.

 

Hace unas semanas adelantaba que  los proveedores de la Provincia de Buenos Aires se sentían desesperados por las demoras en el pago de las deudas contraídas por el Estado y la amenaza del pago con bonos. Hoy, esos comentarios privados ya son públicos y angustiantes. Tarde se acordó el golpeado gobernador Scioli de salir a buscar préstamos para pagar deudas y de querer mostrar que al menos intenta algo contra el crimen descontrolado. Ni la situación económica ni la social pueden revertirse mientras el poder al cual sirve el gobernador  se niegue a coparticipar los fondos federales y apoye la despenalización de la tenencia de  droga, luego de haber llevado el “progresismo” y el “abolicionismo” a la mismísima Corte Suprema de Justicia.

 

Esta obra es clásica y la vimos muchas veces, aunque en su “versión libre” el final ofrece la curiosidad de cómo los personales jugarán el conocido desenlace.  Estamos en la parte en que los dueños del poder irritados por las críticas periodísticas que le han perdido el temor, comienzan  a presionar a los medios de comunicación con leyes inhibitorias y realizan acciones tales como “intervenir” empresas privadas como Papel Prensa. También es un clásico que se acuse a la oposición de “afectar la gobernabilidad” porque pretende ejercer desde el Congreso los controles que el pueblo le otorgó en las urnas. En los próximos actos es usual que se pretenda ignorar al Congreso abusando de los decretos y vetos  presidenciales  y luego vendría la clásica denuncia de un fabulado golpe de estado, acompañada de la detención de una docena de opositores  y de algún viejo comisario o militar retirado. Finalmente cuando los desaguisados cometidos lleven a una situación incontrolable será el momento de entregar el poder  a una fuerza política cargada de ansia revanchista que comenzará nuevamente a querer “salvar” el país en nombre de su iluminado/a “líder” o “lideresa” (mejor inventar palabras que parecer machista).

 

El planteo que se impone es: los amantes de Verona (Romeo y Julieta) no pueden cambiar el final de la historia porque su autor (Shakespeare) murió hace mucho tiempo. Cristina  Fernández y Néstor Kirchner ¿pueden todavía evitar el  anunciado fracaso final de su gobierno y salvar lo positivo que puede tener su proyecto?. Ensayemos una hipótesis. Iluminada luego de su visita al Papa Benedicto XVI, la señora presidente llega al país  y convoca nuevamente al diálogo a las oposiciones (nunca olviden que son varias). Para demostrar la seriedad de sus intenciones retira el grotesco proyecto de Ley de reforma política, veta la reciente e innecesaria Ley de cesión de poderes al ejecutivo y convoca a sesiones extraordinarias para tratar tres leyes fundamentales: La nueva coparticipación (que incluirá retenciones e impuesto al cheque), el retorno a la composición original del Consejo de la Magistratura visto el fracaso de la modificación impuesta y la verdadera universalización del pago de una suma por hijo menor de 18 años. Nada mal para empezar. Con el impulso adquirido le pide la renuncia al Secretario de Comercio Guillermo Moreno, devuelve la conducción del  INDEC a los profesionales que fueron echados y le exige (esto es central) al diputado electo Néstor Kirchner que cese de hacer anuncios y acuerdos  en nombre del Gobierno y que se abstenga de dar directivas a los señores Ministros nacionales ya que esas cuestiones son potestades que los ciudadanos  confirieron a la señora presidente y a nadie más. Para poner en marcha estas simples acciones no se necesitaría un milagro evangélico  como sería la resurrección de Shakespeare pero sí un verdadero milagro político de reconocimiento de errores y buena voluntad.

 

Dejo a vuestro análisis concluir cual de las dos alternativas será la que adopte el oficialismo. Agradecería que me hicieran llegar sus opiniones respecto de si la Argentina marcha al final clásico o al milagroso. Yo tengo opinión formada pero como todo hombre que ama a su patria siempre conservo la esperanza de que suceda lo mejor.

 

Un abrazo para todos.

 

Juan Carlos Neves, Presidente de Nueva Unión Ciudadana.


PD. Son las 20:45. Acaba de llegar mi esposa que se cruzó con los asaltantes que robaron el supermercado “chino” de Paraná y Rosetti en Olivos. Afortunadamente no hay víctimas por lo que mañana no aparecerá en el periódico. Los ladrones huyeron en una moto. La “sensación” de inseguridad en la zona es  una sensación muy real y este final es tristemente cierto. Así vivimos en el “Gran Buenos Aires”.