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INFORME DEL 15 DE NOVIEMBRE

Queridos amigos:

La semana que pasó fue tan caótica como se anunciaba. Los gremialistas de izquierda, de  ideología supuestamente afín al oficialismo, pararon el subte el miércoles porque el gobierno no les reconoce su personería a fin de no afectar su alianza con los gremialistas justicialistas que vendrían a ser de derecha, conforme a su origen y expresiones. Los piqueteros que no responden al gobierno cortaron calles porque los planes sociales son asignados prioritariamente a los piqueteros aliados con el oficialismo. Las “agrupaciones sociales”, que en general apoyan al gobierno, manifestaron con cortes  y protestas porque el control de las cooperativas de trabajo, constituidas con fondos públicos, fue dejado en manos de los intendentes afines al gobierno. En medio de este cúmulo de conflictos de intereses en pugna, distintos gremios estatales (docentes, sanitarios, etc.) realizaron paros en la Provincia de Buenos Aires y distintos puntos del país porque aspiran a recomponer sus salarios, dado que las estadísticas oficiales y las manifestaciones públicas los llevan fundadamente a pensar que no existe una severa crisis de recursos financieros y consecuentemente no hay razón para postergar sus demandas. Ante este panorama, producto visible del conjunto de errores en la política social y comunicacional del gobierno, resulta simplemente patético escuchar a los voceros oficiales, ministros, legisladores y hasta la mismísima señora presidente atribuir el caos reinante a la acción desestabilizante y destituyente de la oposición y los medios.

La oposición, por cierto, muestra un grado de moderación notable y es probablemente el mayor factor de estabilidad del sistema. Algunos actúan así por prudencia. Otros por temor. Pero a partir del próximo 10 de Diciembre, cuando asuman los legisladores recientemente electos, habrá llegado la hora de comenzar a trabajar en la solución de los problemas y no sólo en su enunciado. No será fácil. El oficialismo ha completado el control total de los recursos, aprobando de apuro el presupuesto, negando la coparticipación de impuestos claves y asegurándose poderes por encima del mandato constitucional para los próximos dos años, por lo que no bastará con que el nuevo Congreso impida o bloquee nuevos atropellos sino que será necesario revisar y corregir los atropellos viejos y los recientemente consumados. Será el momento en que la sociedad podrá evaluar quiénes son los verdaderos líderes y desnudará, lo que algunos ya sabemos, que hay personalidades políticas cuyo desempeño se agota en el discurso pero que se paralizan a la hora de actuar.

Temor, contradicción y retroceso, no son sin duda conductas inherentes exclusivamente a algunos miembros de la oposición. La señora presidente mostró también estos rasgos al frenar el acto de apoyo al gobierno que el sindicalista autoritario Hugo Moyano y el dirigente piquetero violento Luis DÈlia iban a llevar a cabo en la Plaza de Mayo con el beneplácito del diputado electo, ex presidente y ahora nuevamente presidente del partido justicialista Néstor Kirchner. De todos modos era tan grotesco salir a defender al gobierno de las consecuencias de una situación de caos que el gobierno mismo ha generado que la decisión de suspender el acto fue un alivio para la ciudadanía y de paso un buen ahorro, ya que el alquiler de los micros, el pago a los “espontáneos manifestantes” que vendrían del conurbano y el traslado de las masas de trabajadores convocados por los sindicatos, terminan indefectiblemente saliendo de nuestros impuestos ciudadanos. Como premio extra el gobierno evitó que la central sindical de izquierda denominada CTA, no reconocida, pero afín ideológicamente al oficialismo fuera públicamente denostada por la central  sindical de derecha, denominada CGT, aliada política del gobierno, pero ideológicamente de derecha (repite el esquema de los subtes). Muy complicado, burdo e insoportable.

Pero la impunidad no es para siempre. Primero fueron algunos  sectores aislados como la iglesia quienes levantaron voces preocupadas por la situación del país sumándose a la prédica opositora. Después fue el campo. Luego los medios de comunicación. Ahora son ciertas personalidades famosas desde lo mediático que consideran que se llegó a un límite en que no puede ser tolerada la indiferencia. Los ciudadanos ya expresaron su hartazgo en las elecciones del 28 de junio. Falta solamente que el Congreso concrete su renovación y comience a actuar. Esperemos, sinceramente, que el gobierno no cometa el error de tratar de bloquear con chicanas políticas ese sano mecanismo de la democracia. Que no trate tampoco de cercenar el libre juego electoral con una amañada Ley de reforma política que elimina a las estructuras jurídicas independientes y obliga a unas internas simultáneas con boletas de papel que se prestan a todas las trampas existentes y algunas más que ya detectamos. Haga lo que haga, este gobierno desprestigiado y falto de credibilidad tiene fecha de cambio irreversible en las próximas elecciones. La cuestión es que recapaciten y actúen de modo que ese cambio se produzca en el ambiente de orden, tolerancia y sano debate, al que conduce un accionar claro y transparente. Esperamos que esta sencilla sentencia no sea mucho pedir.

Un abrazo para todos.

Juan Carlos Neves, presidente de Nueva Unión Ciudadana.