INFORME DEL 8 DE NOVIEMBRE
LOS MAESTROS DEL CAOS
Queridos amigos:
El caos se define como una “situación, asunto o cualquier cosa en que hay mucho desorden y confusión” (Diccionario de uso del español de María Moliner) y no cabe duda que la situación actual de la Argentina encaja literalmente en esa definición.
El desorden se hace evidente por hechos tales como los cortes de calles, rutas y autopistas; las “acampadas” en plena Avenida 9 de Julio y la suspensión del servicios tan importantes como el transporte por subterráneos por internas gremiales. El gremio de camioneros impide la circulación de diarios por otra interna gremial y hay más suspensiones de servicios porque a un gremialista lo desalojaron de un terreno que ocupaba ilegalmente. El desorden también reina en las noches mientras se trata de disciplinar a los jóvenes que se entregan a las drogas y al alcohol y en la lotería de la muerte que supone ser elegido para ser asaltado y ejecutado, esa es la palabra exacta, sin que las fuerzas policiales puedan actuar con eficacia para proteger a los indefensos ciudadanos.
La confusión, por su parte, domina al ciudadano común y se extiende también al ámbito productivo. La falta de confianza en el cumplimiento de los compromisos del Estado, las imposiciones insólitas de precios digitados por la Secretaría de Comercio que obligan a empresas a trabajar a pérdida y ser compensadas por subsidios, las trabas para realizar exportaciones, la persecución a los productores agropecuarios y las legítimas dudas de que estas políticas puedan sostenerse en el tiempo, motivan que los sectores productivos locales no se animen a invertir ni los inversionistas extranjeros se animen a venir. Eso significa menos fuentes de trabajo genuino que pretenden ser reemplazadas por planes, cooperativas financiadas por el Estado y subsidios masivos a una pobreza que el mismo gobierno genera.
La matriz del caos no debe su origen a la dinámica de los tiempos modernos ni a ninguna maldición divina. La tierra sigue produciendo, las vacas paren sus terneros y las fábricas pueden producir si tienen las condiciones adecuadas. La matriz del caos tiene su origen en la forma de conducir el país de sus gobernantes, comenzando con la presidencia de Néstor Kirchner y continuando en la actual de Cristina Fernández. Ellos fueron mucho más allá de la permisividad o el error. Ellos les dijeron a las masas que tenían el derecho de actuar según su voluntad, aún contra la ley, sin ser punidos en tanto se escudaran en la”protesta social”. Enseñaron a desconfiar de la policía. Hicieron escuela del desaire a los acreedores. Promovieron la creación de grupos de “piqueteros” afines que se constituyeron en sus fuerzas de choque. Fortalecieron a ciertos sindicatos hasta transformarlos en factores de poder. Instruyeron a sus fiscales para que fueran benévolos con los delincuentes pero implacables con sus oponentes. Ellos son sin duda los maestros del caos que envuelve a la Argentina de hoy y no sabemos si no saben o ya no pueden contenerlo en sus múltiples manifestaciones.
En medio del conflicto del campo un dirigente rural se animó a decir públicamente lo que sólo se decía en voz baja y en privado. Esto es que el problema de la Argentina eran los Kirchner. Hoy esa expresión se ha convertido en una certeza que se refuerza con cada nuevo proyecto de Ley que llega al Congreso, coartando a la prensa, confiscando las jubilaciones privadas o pretendiendo eliminar a los partidos políticos más pequeños y menos burocratizados que con sus estructuras jurídicas han dado la oportunidad de ser candidatos a nuevos líderes capaces de ganar una elección pese al aparato clientelar del gobierno. Hubo que soportar muchas arbitrariedades para que las “organizaciones sociales” anuncien que saldrán a la calle con la consigna “trabajo sin clientelismo” pero la hora llegó y eso evidencia que el gobierno ha perdido la credibilidad no sólo entre los productores y empresarios sino también entre los trabajadores, los desocupados y los millones de pobres cuya existencia fue negada hasta por el INDEC.
En mi opinión, en la presente situación la salida más clara sería adelantar las elecciones presidenciales a los primeros meses del año próximo con las reglas de juego de la actual Ley de partidos políticos y sin la presencia de representantes del actual gobierno como candidatos. Eso aseguraría un traspaso ordenado, sería una garantía de transparencia, contendría los disturbios sociales y daría esperanzas de cambio que no pueden esperar por más de dos largos años. El gobierno debería reconocer que sus errores en materia social y económica han generado este caos actual pero con un gesto de grandeza podrían dar al país la posibilidad de retomar la buena senda sin pasar por este insostenible camino de controversias. Por cierto que no creo que ese gesto vaya a producirse pero al menos, que quede constancia que tal posibilidad ha sido expresada y que existe la posibilidad constitucional y democrática de un cambio sin traumatismos. Entretanto nos queda esperar que asuman los nuevos congresales y que la acción coordinada de la oposición sea un freno a los atropellos constantes del gobierno y a la acción disolvente de gremialistas y piqueteros que hacen de la calle un infierno mientras la delincuencia y la drogadicción azotan a la sociedad.
Lamento no poder ser más optimista. Pero los que amamos a la Argentina y pretendemos vivir cumpliendo diariamente con su Constitución y sus leyes vivimos estos momentos con angustia y preocupación.
Un abrazo para todos y provéanse de serenidad, paciencia y fe en Dios para poder seguir con el trabajo de cada día y dar sostén a nuestras sufridas familias.
Juan Carlos Neves, Presidente de Nueva Unión Ciudadana.


