UNA MIRADA AL MUNDO
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UNA MIRADA AL MUNDO
El mundo del Siglo XXI se caracteriza por presentar una intrincada y extensa red de interrelaciones entre los Estados y los actores no gubernamentales, impulsada por el fenómeno conocido como “globalización”. Conocer y comprender el funcionamiento del sistema y la agenda internacional es necesario para quienes quieren entender el mundo en que les toca vivir y es imprescindible para los gobernantes y los aspirantes a serlo. Son estos últimos quienes deben proponer y desarrollar políticas públicas que contemplen los compromisos y las tendencias que surgen de las relaciones exteriores, para evitar el aislamiento y permitir la convivencia en la comunidad de naciones de la que formamos parte. La República Argentina, como cada nación, debe buscar su integración en esa comunidad de naciones, sin dejar de sostener sus principios, sus raíces culturales y su singularidad.Proponemos dirigir una mirada general a la agenda internacional para luego en sucesivos análisis detenernos en los fenómenos más significativos de países, regiones, y continentes que nos marcan por dónde pasa la realidad actual.
Existen dos factores determinantes que marcan la agenda internacional y a cuya influencia no escapa ninguna región del mundo. Ellos son la disponibilidad de energía y el acceso a las materias primas y a los alimentos. Es un hecho que el crecimiento demográfico y la industrialización de grandes ecúmenes (comunidad humana que habita una porción extensa de la tierra) como la China y la India aceleraron la demanda de energía, materias primas y alimentos. La disponibilidad de petróleo tiene fecha de vencimiento y ella está calculada de acuerdo a las reservas estimadas, para mediados del presente siglo. Ese es el tiempo disponible para desarrollar fuentes de energía alternativas y eficaces o veremos disminuir el ritmo de crecimiento de la humanidad en todos los órdenes. En ese tiempo se producirá también la transferencia de riqueza hacia los países productores de petróleo, la búsqueda frenética de los últimos yacimientos y las luchas por el control de los existentes. Un fenómeno similar pero menos virulento acompaña la creciente demanda de ciertas materias primas críticas y actualmente la producción de alimentos, particularmente granos, que son demandados para consumo y para su transformación en energía.
Es importante reflexionar que en la historia de la humanidad muchas demandas críticas fueron resueltas por los logros del insumo más importante de que dispone el hombre que es su inteligencia. Eso permitió que no se cumplieran los pronósticos catastróficos del Abate Malthus a la fecha porque la ciencia fue capaz de crear los medios para satisfacer las demandas crecientes en todos los órdenes, sin perjuicio de que el reparto de los bienes no fuera equitativo, hecho éste que entra en la esfera de lo político. Existe la posibilidad de que una vez más la inteligencia humana encuentre las soluciones, desafiando los límites que imponen las disponibilidades del planeta y el agotamiento de los recursos no renovables. Entretanto veamos un poco alguna de las consecuencias inmediatas en el corto plazo.
Hoy nos detenemos en los Estados Unidos, cuya agenda se ve especialmente marcada por el aumento del costo de los combustibles y la guerra en Irak, situación esta última que influencia y es influenciada por su condición de país exportador de petróleo. Se suma ahora también el inesperado aumento de la tensión en las relaciones con Rusia con temas que parecían superados con el fin de la guerra fría. A estos factores se agrega en lo interno una incipiente recesión económica y el fenómeno creciente de las disputas por las corrientes inmigratorias que afectan a todos los países con mayor bienestar relativo. En ese contexto la aun primera potencia mundial enfrenta unas cruciales elecciones presidenciales entre el republicano John McCain, que representa la continuidad con el actual gobierno y el demócrata Barack Obama, que por sus características personales y procedencia política es identificado con el cambio.
En mi opinión, quien tiene mayor probabilidad de triunfo es el demócrata Obama ya que la insatisfacción por la situación económica interna que es predominante en el electorado americano y en menor medida por la prolongada y cruenta guerra en Irak, son una carga que McCain difícilmente pueda remontar. Si Obama es elegido no se debe pensar que habrá cambios drásticos en la política exterior americana. El es Senador y por lo tanto un hombre profundamente integrado al sistema, que deberá moverse en un país con fuertes contrapesos constitucionales. Pero la hipotética elección de Obama generará como factor más relevante un cambio de las expectativas, particularmente las internacionales. Es predecible que la posibilidad de una finalización más rápida de la guerra de Irak y de una relación más diplomática con Irán produzcan en el corto plazo una disminución del precio del petróleo con la consecuente reactivación de la economía mundial. Recordemos que el mundo de la economía es un mundo de realidades pero también de expectativas ya que así como basta que el público piense que un banco tiene una mala situación para que al apresurarse a retirar su dinero lo haga quebrar, en el caso inverso, el suponer que habrá más petróleo disponible tendería a provocar que bajara su precio. También existe la expectativa de que un triunfo de Obama mejore las relaciones de Estados Unidos con América Latina aunque se debe tener en cuenta que las administraciones demócratas son tradicionalmente más proteccionistas que las repúblicanas. Un triunfo de Mc Cain, por su parte, sería una señal de continuidad que poco modificaría las expectativas presentes. De todos modos, en el corto plazo los Estados Unidos estarán cada semana más pendientes de su elección presidencial y el mundo no dejará de atender este tema que tiene sin dudas influencia global.
Me despido preparando mi comentario para el área de América Latina que será la próxima escala en esta mirada al mundo.


