La otra Argentina
| Articulos |
La otra Argentina
La República Argentina es, indiscutiblemente una de las naciones con más bellezas naturales y, por otra parte digna de muchos interrogantes que no son fáciles de comprender y responder.Se trata de una Argentina enigmática y misteriosa, contradictoria e impredecible.
Los argentinos solían, hasta no hace mucho tiempo atrás, ser gente muy culta y consciente de su situación, valoraban sus recursos y más de una vez dieron al mundo un ejemplo con su profunda cultura y su espíritu abierto a todo tipo de diálogo, pero… ¡claro, eran otros tiempos!.
Cosas que hoy, en pleno siglo XXI han desaparecido sin explicación racional alguna.
Hoy, la vida en la Argentina se ha transformado en algo altamente riesgoso y delicado, lamentable pero real.
Un país donde la economía no encuentra un rumbo creíble y la estabilidad política, hoy una vez más, está seriamente comprometida como consecuencia de los recientes y sucesivos gobiernos corruptos e indolentes, porque por más que nos duela esa es la realidad.
La mentira, el robo, el vaciamiento del Estado a través de las privatizaciones, realizadas quizás en uno de los periodos más negros de la historia, y por otro lado la gran inestabilidad monetaria, el desmantelamiento de sus sistemas de defensa nacional, el muy bajo presupuesto para la educación y la salud pública, son la gran vergüenza nacional. La emisión desmedida de moneda, el enorme déficit fiscal encubierto por el gobierno y las estructuras mafiosas que hoy tienen el poder, hacen que no podamos ver en la Argentina más que desconfianza y descreimiento.
Indudablemente, La Argentina ha dejado ya de ser un país creíble y confiable; su contradictoria política exterior (acercamiento peligrosamente comprometido tanto con Hugo Chávez de Venezuela, como con Ecuador, la Cuba de Fidel y China) disgusta sobremanera a aquellos países de la Unión Europea y los Estados Unidos mismo, que hasta no hace mucho albergaban esperanzas de que la Argentina fuera un país en serio y confiable.
Ni siquiera los medios de comunicación argentinos, es decir, la prensa, tanto oral, escrita o televisiva informan la verdad de lo que está aconteciendo: incremento desenfrenado de la inflación, porque, por más que nos sigan inventando un índice de costo vida, la verdad es otra.
La suba cada vez mayor de sus monedas referentes (dólar y el euro), imparable tasa de desocupación, cada día hay más desocupados en nuestro país, más personas mendigando por un pedazo de pan, más familias durmiendo a la intemperie, debajo de los puentes, más hambre, más miseria; ingresos que cada día son más bajos o estancados en estructuras de paridad propias de hace diez o quince años atrás y ahora la enorme crisis productivo-institucional del único sector verdaderamente productivo de país: la agricultura.
Si miramos hacia atrás, tenemos como resultado, una Argentina que nunca fue un país industrial; su única y verdadera fuente de subsistencia fue la producción agropecuaria, sino volvamos a la década del 40, cuando se la denomino “Granero del Mundo”, y por último la exportación de productos primarios.
Es indiscutible que el actual gobierno argentino no representa ni en sombras los ideales iniciales del mítico gobernante de los años 40, el General Juan Domingo Perón, porque de aquel Justicialismo de Perón, solo queda el nombre.
Los gobernantes actuales pertenecen a un reducido grupo de terroristas de ultra izquierda muy activos en los años 70 que han instaurado hoy en dicho país un modelo autoritario y meramente electoralista, basado en la corrupción político-sindical que está llevando a este país sudamericano al límite de su propia autodestrucción y si no, rememoremos los últimos discursos del ex presidente Kirchner, de sindicalistas como Moyano o de un personaje llamado Luís D’Elia o de quienes representaban al oficialismo en las carpas del congreso.
Hoy, la violencia está latente en cada sector que se ve perjudicado por el accionar del gobierno de la Sra. Kirchner y su marido, el ex presidente que oficia de Primer Ministro de facto, es quien domina la economía y los grupos sindicales y gremiales que operan de forma mafiosa a través de pactos y acuerdos clandestinos que perjudican cualquier acción ciudadana en todo el territorio de la nación Argentina.
Ya es sabido que el gobierno de la Sra. Cristina Fernández de Kirchner no llegará a su término y será violentamente despojada de su cargo a corto plazo, por fuerzas civiles integradas por ciudadanos comunes y miembros activos del sector agropecuario, este es, al menos lo que piensan muchos ciudadanos norteamericanos en la unión.
Es más que evidente que la Argentina deberá enfrentarse a su propia circunstancia, algo trágico y devastador, algo que los mismos argentinos ignoran porque ni sus propios medios de comunicación se los informan.
Y no hablamos de golpe de estado (se terminaron en América latina los periodos golpistas) ni mucho menos de dimisión, sino de rebelión social y civil de sectores que ya muestran cada vez más su comprensible hartazgo e impotencia; sectores que en épocas anteriores pertenecían a la clase media; sectores que fueron los verdaderamente productivos en épocas pasadas y que hoy se encuentran totalmente desprotegidos y atacados sin motivo racional alguno.
De ahora en adelante sólo el pueblo argentino tiene en sus manos la decisión de cómo afrontar los acontecimientos que vendrán, si es que los gobernantes no toman cartas en el asunto.
Quizás a usted, al terminar de leer esta nota, le parezca trágico, pero no es así, porque lamentablemente esto forma parte de la más triste realidad que los Argentinos en este siglo XXI tenemos que afrontar.


