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INFORME DEL 13 DE MAYO
POR CAMINOS DE RIESGO
Queridos amigos:
Hace unos años, empeñado en la tarea de trasmitir conocimientos de estrategia, me encontré en una oportunidad con un curso muy belicoso que manifestaba un excesivo desprecio por el derecho internacional, exagerando sus reconocidas limitaciones para la solución de conflictos. Invité entonces a los cursantes a que realizaran el ejercicio intelectual de imaginar al mundo como una selva e identificaran a diversos países (entre los que se encontraba la Argentina) con un animal de cualquier especie, con la condición de hacerlo atendiendo exclusivamente al poder atribuido a cada país. Cuando recontamos las opiniones individuales volcadas en el papel, encontramos respuestas previsibles como identificar a China con una animal grande y fuerte (elefante, rinoceronte) a Rusia con un oso y a Estados Unidos con un tigre o un león. Al llegar a la Argentina, la mayoría de las opiniones coincidió en un cánido, de diversos tamaños, pero ciertamente de poder muy inferior a las fieras mayores. Dada esta autopercepción, la pregunta obligada fue si preferían un mundo en que imperara la ley de la selva, que es la ley del más fuerte, o el derecho, aun cuando fuera imperfecto. Todos concluyeron en que la Argentina, como cualquier otro país de limitado poder (y muchas riquezas), debía por su propia conveniencia defender la preponderancia del derecho.
Esta aseveración que es válida en el ámbito externo tiene su correlato en el marco interno. Nuestros gobernantes no son elegidos por haber demostrado su fuerza y su destreza en alguna competencia o aniquilado a los otros postulantes, como lo eran algunos reyes de civilizaciones primitivas, sino por la expresión de la voluntad de una mayoría de ciudadanos, manifestada a través de un proceso electivo, en el marco del derecho emanado de una Constitución que es producto de un consenso libre y colectivo. Por ello, son los mismos gobernantes quienes deben, por su propio interés, defender ese derecho y esa Constitución a ultranza ya que en el imperio de la fuerza, la violencia y el conflicto, el poder tiene otros dueños.
Estas obvias conclusiones nos llevan a expresar asombro al ver la forma en que día tras día, desde el más alto nivel del gobierno nacional, se impulsan los conflictos sectoriales, se menoscaba la autoridad de los gobernadores, se ataca a la prensa, se desnuda la incapacidad de control del Congreso y se debilita la imagen de la justicia. Como consecuencia de esta actitud, la Argentina ha comenzado a transitar por caminos de riesgo en una forma tan creciente como innecesaria.
Mauricio Macri y Daniel Scioli, cabezas de dos de los distritos más populosos del país, que por prudencia o conveniencia política habían evitado hasta el presente la confrontación, han salido esta semana a expresar su desasosiego por el nivel de las agresiones sufridas. En el caso de Macri, el hostigamiento se venía manifestando a través del quite de efectivos policiales, el intento de transferencia forzada de los subterráneos y otras acciones que han escalado hasta el punto de pretender negarle el acceso a los reservorios de residuos situados en territorio bonaerense o quitarle los depósitos judiciales al Banco Ciudad para pasarlos al Banco Nación. El Jefe de Gobierno de la Ciudad ha dicho que lo quieren “fundir”, “asfixiar”, “someter”, “poner de rodillas” y otras expresiones similares, que reflejan lo que sienten y no pueden expresar los gobernadores provinciales del partido oficialista que con fondos coparticipables disminuidos y dependientes absolutamente del gobierno nacional, ya han aceptado las condiciones que denuncia el señor Macri.
En el caso de la Provincia de Buenos Aires la situación es aun más insólita ya que su gobernador pertenece al mismo partido y al mismo frente político que la señora presidente. El propio vicegobernador, Gabriel Mariotto, es quien le acosa y hostiga, hasta el punto de hacer imposible el disimulo y la convivencia y ha llegado a marcar desembozadamente que responde a la presidente y no al señor gobernador, con total desprecio por la ciudadanía de la Provincia de Buenos Aires que es quien lo ha elegido con sus votos para desempeñar su función. Además de estas presiones del vicegobernador, que se manifiestan entre otros actos en pedidos de informes en la legislatura y cuestionamientos a la política de seguridad del gobierno que integra, el señor Scioli sufre apremios económicos producto de su deficiente gestión y de la falta de fondos que debería aportarle la nación. En esa encrucijada no ha encontrado otra forma de defenderse que hacer pública su voluntad de ser candidato a presidente en el año 2015 de modo de exponer la causa por la que es objeto de ataques desde el gobierno nacional y su propio partido. Eso sí, ha dejado claro que no competirá en caso de que la señora presidente se presentara a un tercer período de gobierno.
Y así hemos llegado a uno de los meollos de la cuestión. Para que Cristina Fernández pueda volver a ser candidata en el año 2015, es necesario reformar la Constitución, lo que requiere obtener un número de legisladores en el 2013 que solo será posible si antes de esa fecha todos las alternativas al actual gobierno son destruidas. Scioli y Macri ya lo advirtieron, el problema es que destruirlos como alternativas políticas implica poner a los millones de habitantes de sus respectivas jurisdicciones en el caos y la miseria y eso no parece importarle mucho a quienes conducen el gobierno nacional con una lógica que solo parece atender a la consolidación de un poder total y permanente. Han elegido sin dudas un camino riesgoso para transitar a su proyecto de poder.
Pero la confrontación no se agota en la esfera política. Al enfrentamiento con Hugo Moyano, Secretario General de la CGT y uno de sus más firmes aliados hasta la elección anterior, la señora presidente ha sumado esta semana a todo el ámbito sindical al expresar textualmente su “rabia” por los reclamos que dejan a los trabajadores en la calle mientras los dirigentes nunca son pobres. Curiosa reflexión en una dirigente que, como la mayoría de los políticos de su generación, posee una gran fortuna personal y cuyo partido ha considerado siempre a los dirigentes sindicales como su columna vertebral. El problema es que a medida que los problemas económicos se agudizan y la inflación arrecia, lo que constituye el otro meollo de la cuestión, se van acabando las zanahorias para premiar y solo comienzan a quedar los palos para golpear.
Estos palos no son solamente verbales. La crónica registra que un nutrido grupo de militantes de la agrupación “La Cámpora”, identificada con el gobierno, se ocupó esta semana de dar palos reales a los productores agrícolas que pretendían acceder a la legislatura provincial para expresar su repudio a los nuevos impuestos rurales. Este precedente de la utilización de fuerzas de choque de militantes para cumplir las funciones que institucionalmente corresponden a las fuerzas policiales es un indicio muy grave, que debe ser analizado con toda la seriedad que representa, porque el gobierno debería ser el más interesado en evitar que las manifestaciones y protestas se resuelvan mediante la utilización parapolicial de la violencia dado que esto constituye un camino de sumo riesgo a poco que los distintos grupos de interés la adopten como sistema.
El ámbito de la justicia no ha sido tampoco muy edificante ni pródigo en hechos positivos. Mientras que en la Feria del Libro la Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia tuvo la feliz iniciativa de reunir a militares, ex guerrilleros y víctimas de los hechos derivados de la acción subversiva y su represión para protagonizar un valioso debate, en Trelew, un tribunal ha comenzado el juicio sobre hechos sucedidos hace cuarenta años en que murieron guerrilleros en un intento de fuga de la Base Almirante Zar. Este hecho absolutamente prescripto y cuyo juzgamiento final ya corresponde a la historia, no pertenece ahora al ámbito de la acción penal. Ni siquiera las arbitrarias decisiones judiciales de aplicar en forma retroactiva las leyes de Lesa Humanidad con que se juzga a los hechos sucedidos entre 1976 y 1983 pueden ser aplicadas a este caso porque el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional (Artículo 7, punto 1) establece con claridad que la categoría jurídica de “crímenes de lesa humanidad” corresponde a actos que se cometan “como parte de un ataque generalizado y sistemático contra una población civil y con conocimiento de dicho ataque” lo que no se corresponde con el hecho sucedido bajo ninguna de las versiones expuestas. Este encarnizamiento persecutorio que solo se ejerce sobre miembros de la fuerzas armadas, policiales y de seguridad, ignora los esfuerzos de amplios sectores de la sociedad y de organizaciones prestigiosas como los Abogados por la Justicia y la Concordia por lograr una visión completa y justa del pasado que termine con los odios, las venganzas y una parcialización de la justicia que reconoce, a través de los más calificados miembros de la Corte Suprema, que se ejerce según una “política de estado” antes que basada en los principios inalienables del derecho.
Mientras tanto la estructura judicial parece impotente para frenar la ola de secuestros y crímenes que se abate sobre la sociedad, en que no pasa un día sin que se engrose la lista de víctimas. Tampoco ha dado muestras hasta el presente de poder dilucidar las acusaciones de corrupción que involucran al vicepresidente de la nación y a numerosos funcionarios, ni de esclarecer los motivos y los responsables de la terrible tragedia ferroviaria del Once. Parece que va siendo hora de que los jueces pongan sus ojos en el presente brumoso para el que sus horas de trabajo parecen insuficientes.
La búsqueda del poder total mediante la destrucción del adversario político o la tendencia a enfrentar los problemas económicos utilizando la amenaza, la prohibición y la confiscación, implican la utilización de caminos riesgosos para el buen funcionamiento de la república. Pensar que es necesario tener la suma del poder público para no ser destituido o para poder llevar adelante un proyecto político es negar la esencia de la democracia. Sería valioso que señora presidente expresara formalmente su compromiso de que no forzará la Constitución para lograr un tercer mandato, reconociera los errores de la actual política económica y pidiera apoyo para llevar adelante planes económicos que controlaran la inflación y el gasto público desbocado, terminara con las políticas de confrontación y anunciara llegado el tiempo de la verdadera reconciliación y concordia nacional. Si en cambio decide continuar por el actual camino de enfrentamientos y búsqueda del poder total, llegaremos a las elecciones en medio de disputas de todo orden que perjudicarán a la comunidad en su conjunto.
Un abrazo para todos
Juan Carlos Neves, Presidente de Nueva Unión Ciudadana
INFORME DEL 6 DE MAYOLA PALABRA EMPUJA, EL EJEMPLO ARRASTRA Queridos amigos: Dos de Mayo. Feria del libro. Me acerco a la ventanilla de venta de entradas acompañado por mi hijo adolescente y mi esposa y pido tres entradas. La señorita encargada de las ventas me dirige una mirada cómplice y me dice “los menores de 12 años pagan la mitad”. “Pero mi hijo ya cumplió 13”, le contesto y entonces ella me vende las tres entradas sin más trámite. Me parece que mi hijo infla el pecho pero quizás me equivoco. Mientras nos dirigíamos a los molinetes el jovencito me sorprende con un comentario inesperado: “todavía queda gente honesta en la Argentina”. Hay en su frase un escepticismo subyacente pero también un cierto orgullo implícito. Reflexiono. Creo que al módico precio de trece pesos le he brindado a mi hijo una lección impensada. Recuerdo una de las frases favoritas de mis cursos de liderazgo “la palabra empuja pero el ejemplo arrastra”. Buena frase. Después vino el paseo por la feria, una excelente presentación de un libro de nanotecnología, hojeado de variados ejemplares y compra de unos cuantos. Pero son todas actividades menores. El verdadero valor de la visita estuvo en la anécdota de la entrada y con ella me quedo.
El ejemplo es sin dudas el mayor y más eficaz elemento formativo y educativo que existe. El más convincente argumento que puede esbozar un líder para que lo sigan, un político para que le crean y un maestro para que lo respeten. Pero es un elemento de existencia extraordinariamente escasa en nuestra Argentina de hoy. Los modelos sociales con cuyos comportamientos nos nutríamos están devaluados. La imagen del sacrificado maestro rural ha sido remplazada por la figura de un señor de barbas, trabajador de la educación, que llama a la huelga en cada comienzo del año lectivo. El dirigente político y social que luchaba por mejorar la condición de los más humildes nos sorprende con su ostentoso nivel de vida, solo compatible con el de los jefes sindicales que suponemos empeñados en defender los derechos de los trabajadores cuando en realidad insumen la mayor parte de su esfuerzo en la administración de sus empresas y sus obras sociales. Arriba, en el podio del poder ejecutivo, la señora presidente habla de la inclusión y los desposeídos mientras la cámara impiadosa muestra sus valiosísimas joyas, los periodistas indiscretos filman sus lujosas propiedades y trasciende la utilización familiar de las aeronaves del Estado. De allí para abajo, el enriquecimiento de los funcionarios públicos es noticia frecuente, así como los señores legisladores son nota porque se aumentan los salarios un cien por ciento en tanto el resto de la sociedad pelea por conseguir un inalcanzable treinta, más acorde con la verdadera inflación, que el Instituto de Estadísticas dice que no supera el diez. Sin dudas, estamos flojos de ejemplos.
Pero pocas cuestiones nos han enfrentado más a esta renuncia social colectiva a vivir conforme a valores y a ser capaces de predicar con el ejemplo a las nuevas generaciones, como la concreción de la expropiación de YPF en las condiciones en que se hizo. Asumamos como hipótesis de trabajo que era más conveniente para nuestro país controlar una empresa petrolífera que maneja el treinta por ciento del mercado que diseñar una política de precios e incentivos que permitiera la recuperación de la actividad exploratoria y productiva. Asumamos también que los daños y perjuicios de una expropiación a una empresa internacional serán menores que los beneficios a obtener. Olvidemos por un momento que los que proponen la expropiación son los mismos que en su momento impusieron la privatización, los mismos que con sus políticas erróneas nos han llevado a la crisis energética caracterizada por la pérdida del autoabastecimiento y la importación masiva de combustible. Admitamos que la intervención de la empresa por decreto fue ilegal y que todos los legisladores sabían que la expropiación requiere constitucionalmente en Argentina un paso previo que se omitió y que es el pago previo del bien expropiado, porque esto fue expuesto en el debate hasta el hartazgo. Nos queda entonces el meollo de la cuestión que se planteó en el Congreso en los siguientes términos: ¿nos apoderamos de un bien cuya posesión beneficia a la sociedad aunque para ello tengamos que actuar en forma ilegal o contraria a derecho? O para decirlo en términos aun más sencillos todavía ¿consideramos en la Argentina que el fin justifica los medios? Tremenda disyuntiva. Es la misma pregunta a que se enfrentaron quienes muchas veces vulneraron el orden constitucional en momentos de intensas crisis sociales y económicas, la misma con que se supone se encontraron los hombres de armas que tenían que enfrentar a las bandas terroristas marxistas, la misma que distintas sociedades tuvieron que resolver en momentos difíciles de su historia. Lo interesante de este caso fue que la discusión se dio en forma pública, ante las cámaras de televisión y los ojos de todo un país.
Los resultados son en buena medida desoladores. Un total de 208 diputados, que representan más del ochenta por ciento de esa Cámara voto por el sí (El porcentaje en la Cámara de Senadores fue aun mayor). Hay sin embargo detalles en la votación de diputados cuya interpretación ética merece consideración. Para los representantes del Frente para la Victoria (oficialistas), sus aliados y los socialistas del Frente Amplio Progresista no hubo dudas. Votaron porque el fin justifica los medios con convicción y sin deserciones. Los oficialistas incluso festejaron con profusas muestras de alegría aunque muchos de ellos, incluso la presidente que mandó el proyecto, habían apoyado en su momento la privatización. Más que una falta de ética en este caso habría una falta absoluta de conciencia ética que los eximió de la controversia al haber actuado en cumplimiento de una orden superior. Los radicales tuvieron un problema distinto. Conscientes de que actuaban contrario a derecho criticaron duramente el proyecto pero en su mayoría lo votaron a favor porque fueron incapaces de distinguir entre dos principios partidarios como son, el respeto a la Constitución y las leyes, y el control de las fuentes de energía por parte del Estado, cuál era el más importante. Un pequeño grupo que entendió el problema quedó atrapado en otro dilema ético, a saber, la lealtad partidaria frente a la conciencia individual o libre convicción. Incapaz de resolverlo, ese grupo se ausentó a la hora de la votación. Hubo otro sector minoritario que al no poder solucionar su dilema se abstuvo, demostrando su confusión de valores y finalmente quedó el bloque del PRO, un reducido grupo de independientes y un diputado radical, que se aferraron a un paradigma ético deontológico (que privilegia el deber ser o sea el hacer lo correcto) y que fueron capaces de decir que no.
La sociedad argentina y el mundo saben ahora que más de un ochenta por ciento de la dirigencia Argentina comulga con que el fin justifica los medios y que se suma al desprecio que expresó claramente en el debate el viceministro Kicillof respecto de la seguridad jurídica que es, en última instancia, despreciar al derecho en general. Para los que dicen que las encuestas favorecían la toma de control de YPF les dejo la inquietud de averiguar cuál sería la respuesta si la pregunta fuera ¿está usted de acuerdo en nacionalizar YPF valiéndose de un medio ilegal y contrario a la Constitución? Entonces si la respuesta fuera afirmativa sabríamos hasta que punto nuestra sociedad está contaminada por años de contemplar malos ejemplos, la entronización del materialismo y la dignificación del maquiavelismo como forma de vida. Hasta tanto se haga dicha encuesta guardo la esperanza de que los que pueblan las bancas del Congreso representan en su mayoría a sus propios intereses sectoriales y partidarios antes que a los verdaderos valores de nuestra sociedad. Ruego a Dios no equivocarme.
Parada frente a su atril, la señora presidente nos anunció la concreción de la expropiación, el nombramiento de un profesional calificado para conducir la empresa (como debería hacer en cada ámbito del Estado) y nos dejó para el análisis una curiosa frase dirigida a los empresarios: “Los empresarios la han juntado con pala estos nueve años. Recordemos para no ser tontos”. Entendemos que el objeto directo omitido y remplazado por el pronombre “la” en el vulgarismo presidencial, es el dinero o la riqueza, que los empresarios habrían obtenido en forma extraordinaria. Más allá de revelar la propia responsabilidad de quien debió arbitrar los medios para controlar y evitar que nadie tuviera ganancias más allá de lo dispuesto por ley o que gozara de leyes de protección y subsidios que le permitieran ganar más de lo debido, vuelve a la mente la cuestión del ejemplo. Quien nos habla es la misma persona cuya fortuna ha aumentado en forma extraordinaria estos nueve años según sus propias declaraciones de bienes, con la explotación de sus emprendimientos hoteleros y otras actividades inmobiliarias y financieras. Como ella misma dice “recordemos para no ser tontos”.
En la Argentina sin ejemplos el incumplimiento de las leyes no trae consecuencias para los funcionarios. Los medios nos informan que el Gobierno no rinde cuentas al Congreso, que no responde los pedidos de informes y que el Jefe de gabinete incumple la obligación constitucional de rendir cuentas de su gestión ante el Congreso una vez por mes. No importa. Las sanciones solo le pueden ser aplicadas por la mayoría absoluta de las Cámaras y la lealtad partidaria de los legisladores de su partido les da impunidad por encima del derecho. En la Argentina sin ejemplos no sorprende que miles de jóvenes lejos de salir a las calles pidiendo por el fin de estas aberraciones hayan salido esta semana pidiendo por la legalización del consumo y cultivo de la marihuana. Lamentablemente no hay ejemplos que los arrastren hacia actitudes más edificantes.
Sin embargo, aun estamos y somos muchos los habitantes de este querido país que no nos resignamos. Como en la pequeña anécdota con la que empecé este informe, la vida nos da muchas pequeñas y grandes oportunidades de dar testimonio de nuestras convicciones a nuestros jóvenes, a los que se esfuerzan por trabajar y estudiar, a los que sueñan los mismos sueños que sus padres de vivir en una sociedad mejor, más sana física y moralmente y más respetuosa de los valores y principios que vienen de nuestra historia y que deberían enriquecerse en nuestro presente. Trabajemos incansablemente por ellos. Ellos son el futuro y necesitan del ejemplo. Un abrazo para todos
Juan Carlos Neves, Presidente de Nueva Unión Ciudadana
OPINIONDOCUMENTO POLITICO POR EL DOCTOR ENRIQUE MARIA CASTRO RIGLOS
¿EN QUE MOMENTO EL MUNDO DEJA DE CREER EN EL GOBIERNO NACIONAL? DIGO GOBIERNO NACIONAL PORQUE ÉST ES EL VERDADERO RESPONSABLE POLÍTICO DE LAS CONSECUENCIAS ECONÓMICAS Y FINANCIERAS EN LA CUAL HAN EMBARCADO A LA ARGENTINA, DESPUES DE LA APROBACIÓN DE LA LEY 26739 MODIFICATORIA DE LAS LEYES 23298 DE CONVERTIBILIDAD Y 24144 DE CARTA ORGÁNICA DEL BCRA. COMO RESULTADO DE LAS ERRONEAS POLÍTICAS EN MATERIA COMERCIAL, LAS CONSECUENCIAS SE REFLEJARÁN EN DOS ESCENARIOS a).- EN EL INTERCAMBIO COMERCIAL b).- EN LA INVERSIÓN DIRECTA AMBOS COMPONENTES DEL CRECIMIENTO DE UN PAIS. a).- EN EL INTERCAMBIO COMERCIAL EL CIERRE UNILATERAL DE LAS IMPORTACIONES GENERÓ LAS PRIMERAS CONSECUENCIAS, AL SER APARTADA LA ARGENTINA DEL SISTEMA DE PREFERENCIAS COMERCIALES DE EEUU, LO QUE CONSTITUYE LA PRIMERA REPRESALIA COMERCIAL ARANCELARIA, MEDIDA QUE PODRIA SER REPETIDA POR OTROS PAISES DEL MUNDO b).- LA INVERSIÓN DIRECTA SI QUEREMOS SER PARTÍCIPES DEL MERCADO GLOBAL HAY QUE GENERAR PREVISIBILIDAD YA QUE SIN ESTE ELEMENTO FUNDAMENTAL NO ES POSIBLE IMAGINAR UN ESCENARIO DE INVERSIÓN. LAS EMPRESAS INVIERTEN DONDE LOS ESTADOS LES GARANTIZEN UN MARCO DE ESTABILIDAD DE LAS REGLAS Y NORMATIVAS PREEXISTENTES. ESTA INVERSIÓN DIRECTA ES LA QUE PRODUCE EL AUTÉNTICO CRECIMIENTO DEL PBI QUE SE TRADUCE EN MAS EMPLEO Y CONSUMO PRIVADO, COLABORANDO AL EQUILIBRIO FISCAL. EL MUNDO POLÍTICO ESTÁ LIGADO TOTALMENTE A LA VIDA SOCIAL Y CUANDO ESTE SE EQUIVOCA EN EL ACTUAR, LAS CONSECUENCIAS PUEDEN SER DIVERSAS. NADA ES GRATIS. CUANDO LAS COSAS SE HACEN FUERA DE LOS CANALES LEGALES QUE MARCA LA CONSTITUCIÓN NACIONAL SIN AFERRARSE A ELLA, LAS CONSECUENCIAS DE ESE ACCIONAR SE TRADUCIRÁN SEGURAMENTE EN UN DETERIORO GENERALIZADO DE LA CALIDAD DE VIDA DE TODOS LOS ARGENTINOS. CREEMOS SIN LUGAR A DUDAS QUE EL ÚNICO SISTEMA ORGANIZATIVO POLÍTICO DE VIDA SOCIAL ES LA DEMOCRACIA CONSTITUCIONAL
SITUACIÓN ACTUAL: LA NECESIDAD DE CAJA LLEGÓ PRIMERO A LAS AFJP-ANSES LUEGO AL BCRA Y AHORA A YPF DONDE EL DEFICIT ENERGÉTICO ECONÓMICO Y FINANCIERO POR MALAS POLÍTICAS PRIVADAS EMPRESARIALES, NO ADVERTIDAS POR EL GOBIERNO NACIONAL A TRAVES DE SUS ÓRGANOS DE CONTROL, LLEGÓ A LOS 11.000 MD OCASIONANDO UN IMPORTANTE DETERIORO EN LA BALANZA COMERCIAL
YPF Y LA PREVISIBILIDAD EN EL CASO DE YPF PODEMOS COMPARTIR EL ESPÍRITU SOBRE LA NACIONALIZACIÓN DE LA EMPRESA PERO NO LA FORMA CÓMO SE ENCARÓ ESTA EXPROPIACIÓN. EL SISTEMA INMOBILIARIO, POR SU PARTE, ESTÁ AFECTADO POR EL CONTROL CAMBIARIO Y LA FALTA DE PREVISIBILIDAD DEL RUMBO ECONÓMICO, ACELERANDO EL DESEMPLEO YA QUE ES UN RUBRO FUNDAMENTAL PARA LA ECONOMÍA ARGENTINA CUYO IMPACTO NEGATIVO ECONÓMICO REPERCUTE EN EL CONSUMO PRIVADO POR SER UN AGENTE MOVILIZADOR.
HECHA ESTA PEQUEÑA SÍNTESIS ES DONDE NOS DAMOS CUENTA QUE PARA LOGRAR UN CRECIMIENTO SOSTENIDO “NO SUSTENTABLE” EL GOBIERNO NECESITA “CAJA” PARA TRANSFERIR RECURSOS DEL ESTADO AL SECTOR PRIVADO COMO UN ELEMENTO MOVILIZADOR DE LA ECONOMÍA DOMÉSTICA. EL ACIERTO EN EL OBRAR ANTE PROCESOS DECISIONALES ES UN ATRIBUTO NECESARIO PARA LA ELABORACIÓN DE LAS POLÍTICAS, ENTENDIENDO COMO POLÍTICA LA ELECCIÓN DEL CURSO DE ACCIÓN MAS APROPIADO PARA ALCANZAR LA CONCRECIÓN DE LOS OBJETIVOS. UNA GRAN PARTE DE LA POBLACIÓN ADVIERTE QUE CON ESTE ACTUAR DEL GOBIERNO LOS CIUDADANOS HAN PERDIDO LA CONFIANZA EN LAS INSTITUCIONES QUE LOS REPRESENTAN Y EMPIEZAN A PERCIBIRSE MANIFESTACIONES SOCIALES DE HARTAZGO. LA CONFIANZA EN EL FUTURO SE DEBILITA, LA CORRUPCIÓN Y LA MALA GESTIÓN DE LOS ASUNTOS PÚBLICOS QUIEBRAN LA COHESION SOCIAL. EL PUEBLO ES SOBERANO. LA LEGITIMIDAD DEL SISTEMA POLÍTICO ESTA EN CRISIS, MUCHOS SECTORES DESCONFIAN DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS, DE LOS SENADORES Y DIPUTADOS A LOS QUE CONSIDERAN UNA ESCRIBANÍA DEL GOBIERNO QUE DAN LEGALIDAD PERO LE QUITAN LEGITIMIDAD A SUS DECISIONES, EMPEZANDO A DESACREDITARSE FRENTE A LA CIUDADANÍA. EL ESTADO HA SIDO FAGOCITADO POR LOS GOBIERNOS QUE LO USAN COMO BIEN PROPIO Y LO HAN TRANSFORMADO EN UNA AGENCIA DE COLOCACIONES PARA LA “CAMPORA” Y EL CLIENTELISMO POLITICO. ESTOS HECHOS PROVOCAN UNA DISGREGACIÓN SOCIAL QUE SE MANIFIESTA EN EL REPLIEGUE HACIA LOS INTERESES PARTICULARES EN DESMEDRO DE INTERÉS COLECTIVO (SALVESE QUIEN PUEDA). LAS TENSIONES SE MANIFIESTAN EN TODOS LOS NIVELES ANTE LA AUSENCIA DE POLÍTICAS DE ESTADO CONSENSUADAS QUE EXPRESEN EL BIEN COMÚN. EN BASE A ESTAS POLÍTICAS DE ESTADO CONSENSUADAS TENEMOS QUE ELABORAR UN PROYECTO NACIONAL PROPIO QUE SE CONVIERTA EN LA EXPRESIÓN FORMALIZADA DE NUESTROS INTERESES PRESENTES Y FUTUROS.
ENRIQUE M. CASTRO RIGLOS |
INFORME DEL 22 DE ABRILZUGZWANG Queridos amigos: El Zugzwang es un término del ámbito de la teoría de los juegos que se emplea en el ajedrez para representar la situación de un jugador que se encuentra en una posición en la que está obligado a mover pero todas sus opciones son malas, en el sentido de que todas le generarán alguna pérdida de piezas o de posición. A esa posición negativa se llega como consecuencia de los errores acumulados en la partida y si se desea continuar en el juego solo queda optar por el mal menor y aceptar el empeoramiento de la situación.
La situación de Zugzwang fue la que enfrentó el gobierno en el área energética como consecuencia de la sucesión de errores, malas políticas y pésimas decisiones, adoptadas desde que Néstor Kirchner asumió su presidencia con autoabastecimiento energético y saldo favorable en la balanza exportadora de combustible hasta el momento actual, en que su esposa y sucesora enfrentó una verdadera crisis en el sector. La señora presidente llegó a una situación en que debía optar entre continuar aumentando los fondos destinados a la importación de combustibles hasta un nivel que amenazaría el equilibrio de la balanza comercial o modificar su política de otorgar bajas retribuciones e incentivos a los productores y simultáneamente subsidiar al consumo. Enfrentado a esta opción, el gobierno decidió dar un puntapié a la mesa y hacer lo que familiarmente se denomina “patear el tablero“, o sea, vulnerar las reglas de juego y terminar con la partida en los términos establecidos.
Para ello, el lunes 16 de abril, la presidente dispuso la intervención de YPF, la mayor empresa petrolera del país, que había sido privatizada por un gobierno de su mismo partido y con el explícito apoyo de ella y de su marido, y la ocupó expulsando a los directivos de su lugar de trabajo y designando como interventores al ministro Julio de Vido, a cuyo cargo está la desastrosa área energética y del Viceministro de Economía, Axel Kicillof. Esta acción, a todas luces ilegal por no estar avalada por decisión judicial ni basada en fundamentos jurídicos, fue completada con el envío al Congreso de un proyecto de Ley en que se dispone la expropiación de una masa del 51 por ciento de las acciones de YPF lo que le permite tomar el control real de la empresa. A pesar de que el proyecto se fundamenta en la recuperación del autoabastecimiento y la soberanía energética, la expropiación se concentra en una sola empresa del sector y específicamente en las acciones pertenecientes a la empresa REPSOL, lo que torna la medida discriminatoria y afecta directamente a los intereses de esa empresa y del gobierno español, cuya reacción fue obvia e inmediata. Por otra parte, el artículo 17 de nuestra Constitución en la parte que trata de la inviolabilidad de la propiedad establece con meridiana claridad que “La expropiación por causa de utilidad pública, debe ser calificada por ley y previamente indemnizada”. Es decir que las medidas tomadas (independientemente de la innegable conveniencia de que el Estado tenga el control de una empresa petrolera de primera línea para regular el mercado y la política energética) son ilegales, discriminatorias y anticonstitucionales. Por ello, el proyecto de ley debería ser devuelto por el Congreso al Ejecutivo, instándole a que fije un precio a las acciones expropiadas conforme establece nuestra Constitución y le de la oportunidad a REPSOL de evaluar la oferta antes de llegar a instancias de juicio y ruptura. Esta recomendación es en defensa de los más altos intereses de la Nación, que nunca pueden pasar por ponerla al margen de la legalidad y de las normas y tratados internacionales que nuestra misma nación ha firmado, en función de sus propios beneficios y del buen funcionamiento de la economía global.
La discusión que se dio en el Congreso, en un plenario de comisiones del Senado que afortunadamente fue televisado, resultó muy esclarecedora para quienes tuvimos la oportunidad de verla y escucharla. El peso de la presentación y la defensa de la posición del gobierno fueron asumidos por el Viceministro Kicillof, con argumentos muchas veces pueriles y reiteradamente contradictorios, cosa que no sorprende ya que es imposible construir un relato hilvanado de una historia plagada de incoherencias y justificar una decisión abrupta e intrínsecamente ilegal. El Viceministro no justificó la expropiación en el vaciamiento de la empresa que había mencionado el día anterior la señora presidente (vaciamiento que incrimina a sus funcionarios que tenían la obligación y los instrumentos para controlarlo y no lo hicieron) sino en el hecho de que la empresa no se había alineado con el modelo de crecimiento perseguido por el gobierno y que había permitido crecer a un promedio de más del 7 por ciento anual durante nueve años. Esto no explica por qué el gobierno promovió la incorporación del grupo argentino Eskenazi en el año 2008 que obtuvo el 25 por ciento de las acciones sin aportar capital, ya que el préstamo obtenido para la compra sería pagado con dividendos. Tampoco aclara por qué a ese grupo no se le expropiaron acciones a pesar de que desde su incorporación fue responsable de la gestión de la empresa ni la razón de que luego de tantos años se tomara la decisión en este momento en forma abrupta, sin intento de negociación y con un procedimiento totalmente hostil. Pero lo más grave, es la amenaza subyacente de que toda empresa que por su estrategia empresarial no coincida con los objetivos del gobierno sería pasible de un trato similar al de YPF, porque esto termina de consolidar el imperio de la inseguridad jurídica en todo el ámbito empresarial de la Argentina con sus enormes consecuencias negativas para la economía nacional.
En la misma sesión del Congreso tuvimos oportunidad de escuchar los argumentos de la oposición. Es interesante destacar que hubo intervenciones muy prolongadas y duras de senadores de la Unión Cívica Radical, que mencionaron mucho de lo aquí escrito con sólidos fundamentos y datos detallados. Lo curioso es que después de tales exposiciones votaron a favor del proyecto en general, desconcertando a cualquier observador objetivo ya que las razones aducidas fueron tan poco consistentes que hacen pensar que se basaron en mera especulación. Estos legisladores radicales, junto a sus pares del Frente Amplio Progresista de origen socialista, serán corresponsables ante la historia, junto con el gobierno actual, de avalar un procedimiento ilegal para apropiarse de lo que una vez decidimos equivocadamente vender y hoy queremos recuperar sin pagar el debido costo.
El tema de las responsabilidades comienza a ocupar un lugar significativo en la agenda nacional a pesar de la escasa propensión de los jueces a abocarse seriamente a los casos cuando se trata de funcionarios públicos. En el caso de la tragedia ferroviaria del Once el juez decidió indagar al Secretario de Transporte Juan Pablo Schiavi, al ex Secretario Ricardo Jaime y a otros funcionarios por no haber controlado el destino de los subsidios entregados a los concesionarios de la empresa TBA. El delito imputable es malversación de fondos públicos, que en este caso no puede ser soslayado porque contribuyó a “crear el contexto” (concepto del fiscal de la causa) que terminó en un accidente con 51 víctimas fatales y cientos de heridos. Las acusaciones incluyen por supuesto a los empresarios que habrían desviado subsidios y a la Comisión Nacional de Regulación del Transporte que debía controlarlos. Este concepto de asignar responsabilidades por falta de control, aun cuando no derive en espantosos accidentes debería ser aplicado al caso de YPF, que tenía en su directorio un representante del Estado que aprobó todos los balances y al Secretario de Energía y al Ministro de Panificación Federal que tenían todos los instrumentos para controlar las múltiples acusaciones que hoy se le formulan a la empresa. Por eso es paradójico que ese mismo Ministro sea designado interventor de la empresa que ni siquiera supo controlar, para dar solución desde allí a los problemas energéticos que se crearon durante su gestión y a pesar de su cerrada negativa siquiera a aceptar que tales problemas existían y crecían año atrás año.
Las mentiras y las negaciones terminan siempre chocando con la realidad aunque ese momento se demore bajo una maraña de nuevas mentiras y un absurdo reparto de acusaciones. Valga como ejemplo el bloqueo de puertos provocado esta semana por la pérdida de puestos de trabajo que generan las trabas a las importaciones que se imponen desde la Secretaría de Comercio y desde la Aduana. Estas trabas son denunciadas por diversos países en el mundo y por numerosas empresas, afectan entre otras cosas a la provisión de medicamentos y repuestos, a pesar de lo cual son sistemáticamente negadas hasta que hechos como el bloqueo de puertos la hacen estallar ante el rostro de los negadores.
Más grave que las sanciones comerciales, financieras y diplomáticas, que puedan acarrear acciones como la expropiación ilegal de YPF o las trabas a las importaciones hechas al margen de la normativa internacional, está el descrédito y la falta de confianza que recaen sobre cada funcionario argentino, sobre cada empresa nacional y sobre cada ciudadano de nuestra querida patria en su contacto con el mundo. Lamentablemente, además del daño moral, la expropiación de YPF colocará al gobierno argentino ante una nueva situación de Zugzwang. Para mejorar la producción de la empresa hacen falta grandes capitales lo que exigirá que el gobierno acepte la participación extranjera, burlándose de las declaraciones de soberanía o que destine ingentes montos de reservas que ya tienen serios compromisos o que cambie diametralmente la política de precios y subsidios con su ineludible costo social. En el ámbito externo tendrá que pagar el valor que fije un tribunal internacional por las acciones expropiadas o romper definitivamente con las normas de la comunidad internacional y sufrir las consecuencias. Por eso, queremos dejar bien clara nuestra posición desde el espacio político que hoy ocupa Nueva Unión Ciudadana y que estamos seguros que expresa el punto de vista de un elevado número de ciudadanos que carece de representación, para que en el futuro podamos actuar en beneficio de los verdaderos intereses nacionales sin vernos inmersos en la triste situación del Zugzwang a la que llevan la irresponsabilidad de buscar el aplauso fácil, el populismo, la incompetencia y muchas veces los intereses creados. Un abrazo para todos.
Juan Carlos Neves, Presidente de Nueva Unión Ciudadana
INFORME DEL 15 DE ABRILESTAMOS RODEADOS Queridos amigos: Refugiados detrás de las rejas con que tratamos vanamente de proteger nuestros hogares, alarmados por la violencia criminal, angustiados por el aumento incesante de los precios de los productos más necesarios y por la voracidad con que se incrementan los impuestos, las tasas y los peajes, incrédulos por el espectáculo de degradación institucional que se expone sin pudor ante nuestros ojos y hartos de que las actitudes de nuestros gobernantes nos enemisten con todos los países con que gozábamos de una fraterna relación, Nos, los ciudadanos de la amada nación Argentina, comenzamos a fatigarnos de esta insensata manera de vivir nuestra cotidianeidad y, en consecuencia, es hora que mostremos nuestra voluntad de expresarlo. No debemos olvidar que el ciudadano es, por definición, el habitante del Estado como sujeto de derechos políticos y que interviene ejercitándolos en el gobierno de su país. No somos, por lo tanto, observadores pasivos que cerramos nuestra actuación con la emisión de un voto sino agentes activos de la sociedad que lamentablemente estamos en este momento, rodeados desde todos los frentes, por un accionar a veces violento y otras veces persuasivo, pero siempre apuntado a que grupos pequeños y egoístas permanezcan disfrutando de los beneficios de un poder ejercido en su exclusivo beneficio y que lejos está de propender al bien común.
En una sola semana, se han generado múltiples hechos que justifican cada párrafo de lo expresado y que se suman a una situación que lleva ya años pero que ha comenzado a empeorar aceleradamente. El espectáculo brindado por el señor vicepresidente, que respondió a las acusaciones por tráfico de influencias y lavado de dinero acusando al juez, al procurador general de la nación y al presidente de la Bolsa de Comercio de integrar organizaciones mafiosas y destituyentes, fue muy fuerte y de una gravedad institucional inusitada. Esta semana, el señor Amado Boudou llevó sus acusaciones a la justicia y al Consejo de la Magistratura apoyado por un fuerte respaldo gubernamental. El procurador general, lejos de defenderse, renunció aceleradamente a pesar de ser un hombre fuertemente ligado al oficialismo. El haber sido el redactor del decreto que en 1973, al inaugurarse el gobierno de Héctor Cámpora, permitió la salida de las cárceles de los terroristas condenados por la justicia, en lo que constituye quizás uno de los hechos más vergonzantes y con consecuencias más terribles en la historia de la justicia argentina, no fue impedimento para que el señor Esteban Righi fuera designado a cargo de los fiscales nacionales, ni para que el estudio que integraban sus familiares defendiera a importantes funcionarios entre los que se incluyen el presidente que lo había designado. Sin embargo, todo eso fue insuficiente para protegerlo por no haber sabido, podido o deseado, frenar las acusaciones de corrupción contra el vicepresidente de la nación. El señor Boudou no tuvo empacho en confesar que hace más de dos años, desde el estudio ligado al procurador general, le habían pedido dinero para manejar situaciones procesales y que recién ahora (quizás al percibir que no gozaba de impunidad) había decidido formular la acusación que como funcionario público estaba obligado a efectuar. También se hizo evidente que había aceptado que un abogado recibiera consejos del juez mientras el mismo parecía querer ayudar a su causa pero que ahora, al ver complicada su situación por un allanamiento, llevaba el caso al Consejo de la Magistratura. De paso, también trató de sacarse de encima al fiscal que hasta ahora es la única figura que se muestra insobornable e intocable. Detengámonos aquí. Apartemos la vista de cada árbol que nos limita el horizonte y tratemos de ver el bosque de corrupción, indecencia y suciedad que evidencia esta trama. Se trata de algunas de las máximas figuras del poder ejecutivo y judicial, enredadas en acusaciones mutuas que van desnudando el grado de deterioro que alcanza la justicia y que solo se revela cuando por causas fortuitas, como fue la denuncia de la enojada esposa de un abogado que, según ella, era el testaferro del vicepresidente, llegan a la luz pública de la mano de un fiscal que no se dejó comprar ni impresionar. Ante esta situación es lícito preguntarse cuántos casos de corrupción fueron resueltos de espuria forma, cuán degradado está el sistema judicial y si no sería necesario que fueran investigados los sobreseimientos de todos los funcionarios que fueron defendidos por el estudio de abogados ligado al ex procurador general. Por último, y ya con un remate que parece una burla a la ciudadanía, se propone como relevo del renunciante a un militante del partido del oficialismo, de probada relación con el señor vicepresidente y él mismo con acusaciones ante la justicia. Por favor, paremos de avergonzar a la nación. El señor vicepresidente debería seguir el camino del señor procurador general y la oposición debería juntar sus escasas fuerzas para evitar que el señor Reposo ocupe un cargo que no se corresponde con su perfil. Esto es lo que debemos pedir los ciudadanos, por el bien de nuestra castigada república.
En el frente social, la sensación de estar rodeados tiene incluso una mayor realidad física. Basta montarse en un vehículo y tratar de ingresar a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para experimentar la sensación de caer en una trampa de cortes, sin salida ni escapatoria. Se cortan las calles por problemas gremiales, vecinales o políticos. A lo largo de más de ocho años el gobierno nacional permitió que se instalara el concepto de que la única forma de hacerse oír y atender, era con cortes y manifestaciones callejeras, a las que concedió no solo impunidad sino también licitud. Hoy le resulta imposible controlar tanto desorden y los que transitan por Buenos Aires sufren las consecuencias. Vale aclarar que los que quisieron cambiar la suerte y trasladarse por medios públicos, se encontraron con paros de subterráneos, la huelga de los choferes de la línea 60 y el masivo destrato de los ferrocarriles nacionales. En el conurbano no fue más tranquila la semana. Por insólito que parezca aun hay barrios sin electricidad desde la lejana tormenta de hace casi dos semanas, con vecinos que están en estado de rebeldía cortando caminos y encendiendo fuegos. Por la misma razón, hay numerosas escuelas que no dictan clases y un reclamo generalizado para que todas aquellas autoridades provinciales, municipales y hasta nacionales, que se apretujan en los barrios cada vez que se trata de anunciar alguna pequeña obra, hagan ahora acto de presencia para mostrar su compromiso y acercar las soluciones que las empresas de servicios no consiguen coordinar. A pesar de que cada vez es más difícil trasladarse, los peajes de todas las autopistas se incrementan sin cesar. En ocasiones, luego de pagar un peaje a todas luces desproporcionado se transitan unos pocos metros antes de caer en un intransitable embudo de vehículos. El único espacio ampliado es el de las cabinas de cobro del peaje, luego de ellas aparece el caos y la trampa cotidiana. Los servicios son deficientes, pero los gobernadores e intendentes, sin embargo, demuestran una imaginación notable para aumentar impuestos y tasas. Lo escribo mientras contemplo el pequeño jardín de mi casa y me pregunto qué maravillas que ignoro habrán sucedido para que la valuación fiscal del inmueble haya aumentado un 74 por ciento desde el año pasado sin que yo le haya hecho el más pequeño cambio o arreglo. Me consuelo pensando que es una pregunta generalizada y sin respuesta, que se hacen millones de contribuyentes que cada mes pagan más por recibir menos.
Nos queda por mencionar un frente más, desde el que la sensación de estar rodeados de hostilidad se hace más evidente y que es el frente externo. Si bien es el gobierno de Argentina quien ha agotado su crédito con amplios sectores de la comunidad internacional, las consecuencias negativas de esta actitud nos afectan a todos los que habitamos este generoso suelo. Internamente, nuestro ejecutivo se burla de las normas y las limitaciones o las rescribe a su antojo pero externamente rigen otras reglas cuya violación tiene su precio. Ya las organizaciones internacionales se niegan a aceptar nuestras estadísticas de inflación y crecimiento por su evidente inexactitud. El Fondo Monetario Internacional, del cual somos voluntariamente socios por nuestra propia conveniencia, ha decidido que auditará nuestra economía en forma compulsiva y sin nuestra participación porque esa auditoría forma parte de los compromisos de los socios. Los Estados Unidos nos quitaron ciertas preferencias arancelarias por no cumplir un fallo del Centro de Controversias Internacionales (al que acudimos en forma voluntaria) que beneficiaba a empresas de su país. La forma tosca e indiscriminada en que limitamos las exportaciones, sin respetar los convenios ni los usos internacionales a los que adscribimos, ha motivado la protesta de decenas de naciones en la Organización Mundial de Comercio, paso previo a un pedido de sanción. Esta actitud con respecto al comercio externo está afectando también nuestras relaciones con los países de la región y aun con nuestros socios del MERCOSUR. La última “picardía” de nuestro gobierno ha sido dejar trascender su disposición a recuperar el control de la empresa petrolífera YPF que ahora está en manos de la española REPSOL sin pagar su valor de mercado. Podemos debatir si la decisión de re estatizar es acertada y oportuna y coincidir en que es una empresa que no debió ser privatizada pero lo que no podemos evitar, luego de haber recibido los fondos por su venta, es reincorporarla al estado nacional sin pagarle a sus actuales dueños. Lo contrario es una confiscación, lisa y llana, y tendrá severas consecuencias internacionales para nuestro país. Advertimos la gravedad de este tema a medida que los señores gobernadores comenzaron a quitarle áreas a YPF en forma rápida e inconsulta. Cuando la maniobra se hizo pública y evidente se produjo la ineludible reacción y las advertencias y amenazas llegaron desde diversas fuentes. Por supuesto de España con mucha dureza (el tema lo leí en las tapas de 20 diarios españoles), desde el seno de la Unión Europea y desde diversos países que tienen también intereses en REPSOL. La magnitud de la reacción desconcertó a los inexpertos funcionarios locales, incapaces de entender las reglas del sistema que impera en el mundo, y apagó abruptamente la emisión de la promocionada decisión. Dicho en forma sencilla, hicimos un papelón internacional que pone al gobierno ahora en una disyuntiva: comenzar una tardía negociación reconociendo su error o seguir adelante y terminar de aislarnos y perjudicarnos en nuestras relaciones exteriores.
Cuando decimos que estamos rodeados, surge de inmediato preguntarse quien nos rodea. La respuesta es que nos rodean la corrupción, la incompetencia y en muchos casos la malevolencia que afecta tanto a nuestro frente interno, en lo institucional y social, como al frente externo que nos relaciona con el mundo. Como ciudadanos tenemos la obligación y la responsabilidad de tratar de romper el cerco que nos rodea, señalando, denunciando y manifestando pacíficamente en este período y organizándonos políticamente para tener las herramienta jurídicas que nos permitan competir en las próximas elecciones para nunca más tener que depender de viejos políticos desgastados a la hora de construir nuestro futuro. Un abrazo para todos
Juan Carlos Neves, Presidente de Nueva Unión Ciudadana
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